Le dijeron que era muy joven para tener cáncer y tenía un tumor en etapa 4 “colgando de ella”

Nadie conoce nuestro cuerpo mejor que nosotros mismos y eso es algo que Beth Purvis aprendió tras tener un fuerte presentimiento de que algo no se encontraba bien. En el 2016 Beth se dirigió en múltiples ocasiones al hospital para explicar que se sentía muy mal.

Los médicos le explicaron que simplemente se trataba del síndrome del intestino irritable y que sólo regresara en caso de que los síntomas empeoraron.

Beth vive en la ciudad de Essex al este de Inglaterra.

En efecto, los síntomas empeoraron mucho y un día Beth se encontró en el baño sintiendo como “un tumor colgaba de su trasero”. Habían pasado dos años desde sus insistentes visitas a los médicos y ahora tenía muchísimo dolor cada vez que iba al baño.

“Sentí que había algo atascado. Cuando intenté limpiarlo había mucha sangre y podía sentir algo carnoso”.

Se dirigió de inmediato al Hospital Princess Alexandra en Harlow. Lo primero que los médicos pensaron era que se trataba de un prolapso rectal pero los exámenes revelaron que era algo mucho más difícil de tratar. Beth tenía pólipos, crecimientos precancerosos, en sus entrañas. Unas pruebas más confirmaron finalmente que Beth tenía cáncer intestinal.

Cuando lograron diagnosticar a Beth el cáncer ya estaba en su etapa 4.

Este tipo de cáncer es una de los más agresivos. Cuando es diagnosticado en la primera fase los pacientes cuentan con un 97% de probabilidades de sobrevivir. Sin embargo, en la fase 4 como en el caso de Beth, tan sólo tienen un 7% de probabilidades.

“Durante todos estos años todos me decían que era muy joven para tener cáncer”.

Beth quería luchar para poder ver a sus dos hijos, de 8 y 10 años, crecer. Comenzó quimioterapia y se sometió a una operación en la que removieron una parte de su intestino. Meses después las malas noticias seguían llegando: El cáncer se había expandido hacia sus pulmones así que debió continuar la quimioterapia.

“Pensé que ese sería el final del tratamiento pero después desarrollé una fístula vaginal – rectal, que es un agujero entre los dos. Todo estaba saliendo de los lugares incorrectos. Era horrible”.

Beth se sometió a un par de cirugías más en sus intestinos y otra en sus pulmones para detener el avance del cáncer y finalmente los médicos la han declarado libre de la enfermedad.

Los expertos aseguran que es muy probable que el cáncer de Beth vuelva a aparecer.

Los médicos todavía no saben con exactitud cuánto tiempo de vida le queda a Beth pero ella se encuentra agradecida de poder contar con un par de meses más para compartir todo el tiempo posible con sus hijos.

“Estoy cansada y tengo otros efectos secundarios, pero es un pequeño precio a pagar para poder estar acá por un poco más de tiempo”.

Daily Mail

No hay duda de que Beth ha sido una verdadera luchadora en todo este arduo proceso. Esperamos que pueda disfrutar del todo el tiempo posible con su linda familia.

Comparte este caso para recordar la importancia de buscar más de una opinión médica cuando las cosas no marchen bien con nuestro cuerpo.

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