El emotivo poema de un niño con Asperger sobre sí mismo que ha conmovido al mundo

La poesía es, quizás, una de las formas artísticas más propicia para dejar florecer los sentimientos más íntimos del ser. La voz del individuo encuentra su causes en los senderos de libertad que le presenta el poema.

No es de extrañar que un joven como Benjamin Giroux, de Plattsburgh, Nueva York, haya encontrado en la poesía el espacio perfecto para expresar sus más íntimos razonamientos y romper con esto el ensimismamiento en el cual solía mantenerse.

Benjamin es un niño de 12 años con Asperger, una forma de autismo y su manera de asimilar el mundo parte de una actitud más contemplativa. Las largas charlas o buena socialización no son rasgos que formen parte de su personalidad. Al contrario, el chico suele ser bastante reservado con sus emociones. Por esa razón, su padre se sorprendió al escuchar el poema que había escrito.

“Cuando le preguntamos cómo fue su día cuando llega a casa de la escuela, no obtenemos mucho más que una respuesta de una sola palabra”, dijo Sonny Giroux, el padre de Benjamin.

Cuando Benjamin cursaba quinto grado en la Escuela Cumberland Head en Plattsburgh, Nueva York, uno de sus maestros le asignó una tarea: cada niño debía crear un poema para celebrar el mes de la poesía. Ese 7 de abril del 2016, el chico volvió a casa muy emocionado con la idea.

Como una de las pautas para el ejercicio, el poema debía comenzar con la frase “yo soy”, lo cual conducía a un contenido bastante personal. Esto parece haber animado aún más al pequeño, quien al llegar de la escuela se sentó en la cocina y comenzó a escribir. En pocas horas había logrado plasmar en el papel sus sentimientos más íntimos, y construir una hermosa obra poética.

En el escrito, la voz poética delata el sentimiento de ser “diferente”. Un yo que se cataloga como “naufrago”, un “niño del espacio” que parece no encajar con las convenciones de este mundo. De este modo, del mundo interior del niño queda al descubierto a través de su poesía y sus padres fueron los primeros sorprendidos al escucharlo una vez Benjamin lo había terminado.

“Soy extraño, soy nuevo.

Me pregunto si tú también

oye voces en el aire,

veo que no, y eso no es justo.

No quiero sentirme triste.

Soy extraño. Soy nuevo.

Finjo que tú también

Me siento como un niño en el espacio exterior,

toco las estrellas y me siento fuera de lugar.

Me preocupa lo que otros puedan pensar

 lloro cuando la gente se ríe, me aflijo.

Soy extraño. Soy nuevo.

Finjo que tú también

Me siento como un náufrago

Sueño con un día en el que todo esté bien.

Intento encajar.

Espero que algún día no sea

extraño”

Cuando Benjamin escribió el poema, a sus 10 años de edad, no sólo lo presentó ante sus maestros y compañeros, sino que la obra se hizo viral al ser compartida en las redes sociales.

Sonny, padre del chico, lo publicó en su Facebook con la intención de mostrarlo a familiares y amigos que pudieran enviarle un mensaje alentador al chico pero, de inmediato, comenzaron a llegar mensajes de extraños.

Muchos padres agradecieron al chico por dejarles ver cómo era su mundo y entender también cómo lo veían y cómo se sentían sus propios hijos con Asperger. Desde su publicación, el poema de Benjamin también ha sido compartido por la Asociación Nacional de Autismo en su cuenta en Facebook y se espera que sea incluido en un libro de niños con Asperger.

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Más allá del reconocimiento, con su aporte artístico este chico ha mostrado al mundo la forma en que puede llegarse a sentir una persona que parece no encajar con los parámetros sociales. Más allá de su condición, los sentimientos de Benjamin han logrado que muchos se identifiquen con el poema. Por tal motivo, no sólo debemos tomarlo como una hermosa forma de expresión artística, sino que sus palabras nos lleven a reflexionar y aprendamos a abrazar las diferencias.

Comparte la historia de Benjamin y dale un alto a los estigmas. Por un mundo con más amor y menos prejuicios, comparte el poema de este chico.

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