A sus 81 años recibe un importante reconocimiento por su talento como bailarina

Cuando se hace lo que se ama la pasión siempre está presente, haciendo la vida mucho más bella.

Barbara Peterse es una bailarina de Halifax en West Yorkshire, que lleva el baile en el alma. A sus 81 años nunca ha dejado de aprender y practicar con su cuerpo lo que desde siempre ha sentido en su corazón.

Barbara es la bailarina más antigua de Gran Bretaña. Comenzó a bailar a la edad de 2 años y ahora es una gran maestra.

Ella obtuvo el mayor galardón posible de la Royal Academy of Dance al celebrar su 81 años, recibió el premio al octavo grado por sus reconocidas habilidades de baile y sin ninguna concesión para su edad obtuvo el 73% de aprobación.

Para sorpresa de todos Barbara, hizo su examen el mismo día en que su nieta Mia de 11 años y aprobó su segundo grado.

Cuando salía de mi examen entraba mi nieta. Fue realmente un sentimiento muy especial, fue un momento muy emotivo. Me sentí muy orgullosa. Es la primera vez que una abuela y una nieta hacen los exámenes el mismo día”.

La pasión de Barbara por el ballet ha tenido una gran influencia no solo para sus alumnos, sino para sus tres hijos y ocho nietos quienes también han bailado.

Barbara tuvo su primer examen de baile cuando tenía solo 9 años y ya a los 12 había alcanzado el quinto grado.

Toda la vida de Barbara ha girado en torno al ballet. Cuando ganó un lugar en la Royal Academy of Dance para formarse como profesora de ballet en 1956 abrió su propia escuela 6 años más tarde, con solo 24 años.

Sin lugar a duda, su condición física actual se debe definitivamente a lo mucho que ha bailado a lo largo de toda su vida.

No se trata de una rutina de cardio, bailar es un gran ejercicio para mantener tu fuerza, pero el hecho de que continúe haciéndolo, significa que me mantengo tan en forma y saludable como puedo.

Sin embargo, reconoce que, aunque todavía puede hacer todos los movimientos de baile poderosos, como saltos y piruetas, no puede hacerlos como una persona de 18 años.

Justo cuando ella estaba considerando retirarse a principios de 2000, formó una sociedad con Claire O’Connor, su hija de 45 años, para crear una franquicia de baile de ballet para niños en edad preescolar, babyballet.

Pero fue en el 2015 cuando Claire introdujo las clases para adultos y su madre decidió regresar a las clases para continuar donde las dejó. Gracias a la experiencia previa en la clase de adultos, decidieron iniciar directamente la capacitación utilizando el programa de estudios de sexto grado.

Estaba encantada con eso y una vez que lo logré supe que tenía que arrodillarme para obtener mi octavo grado”.

Bárbara asistió a sus lecciones semanales habituales hasta 6 semanas antes de su examen. Era un régimen agotador de 2 horas de ballet al día.

A medida que avanzaba, decidí que quería asegurarme de hacer esto mientras podía”.

Los otros integrantes de su grupo estarían completando el grado un año después, pero ella sentía que necesitaba asegurar su logro mientras lo podía hacer.

En su examen el año pasado ella actuó durante 50 minutos demostrando su habilidad, técnica y musicalidad.

Estoy muy agradecida con mi hija Claire por presentar esas clases para adultos, si no fuera por ella, no creo que lo hubiera hecho”.

Claire contó cómo en el 2011 la muerte de su padre a causa de un tumor cerebral cuando tenía 77 años había golpeado a su madre.

Por un momento, mi madre se perdió, pero tras regresar al baile ella volvió a la vida, le devolvió el brillo. Mi madre es una maravillosa inspiración”.

Bárbara planea continuar enseñando a niños, mayores de 55 años, y adultos que desean aprender movimientos clásicos de ballet.

Seguiré adelante todo lo que pueda, bailar es mi vida y no quiero dejarlo”.

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La historia de Barbara es realmente maravillosa, no dejes de compartirla y celebrar junto a ella el mayor galardón posible de la Royal Academy of Dance.

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