Anciana de 84 años ha pasado 50 años cuidando a su hijo postrado, sin pronunciar una sola queja

El amor de una madre no tiene límites, y cuando sus hijos enferman sus desvelos y cuidados son todavía más inmensurables. Darían lo que fuera porque sanaran.

Pero a veces hay historias injustas que nos hacen ver que lo que para unas madres puede quitarles la respiración por momentos, para otras se convierte en un calvario en vida que parece no hallar fin. Y a pesar de todo, permanecen igual de fuertes, enfrentando su lucha cada día, todos los días…

Una pobre mujer anciana china de 84 años de edad ha pasado 50 años cuidando de su hijo postrado en cama, sin pronunciar una sola queja.

Gao Xuefeng alimenta, limpia y masajea a su hijo  Guo Desheng, de 51 años, que quedó paralizado por la poliomielitis, una infección viral grave, cuando apenas tenía 3 meses de nacido; además, padecía hidrocefalia.

Gao vive en una paupérrima vivienda en una comunidad agrícola del condado de Bo’ai, en Qifang, provincia de Henan, en el centro de China.

Cuando Guo era más pequeño, Gao junto a su marido y sus otros hijos se turnaban para cuidarlo, pero tristemente eso ya no sucede más desde que sus otros 5 hijos se mudaron y su esposo murió en 1998. Guo es el cuarto hijo.

A 1 de cada 100 personas con poliomelitis, el virus les causa parálisis temporal o permanente.

La situación es más grave aún porque Gao sufre de artritis y presión arterial alta crónica, pero a pesar de eso hace todos los quehaceres diarios y se queda en casa la mayor parte del tiempo para estar disponible para todo lo que su hijo necesite.

Gao dijo que Desheng sí habló durante la mayor parte de su vida, pero en 2012 tuvo que ser ingresado al hospital por un coágulo de sangre en el cerebro, después de eso nunca más recuperó el habla.

«No puedo dejarlo atrás. En el pasado, aunque la vida era difícil, al menos tenía a alguien con quien hablar en casa, pero ahora tengo que aguantar todo yo sola, no tengo otra opción», dijo en una entrevista a los medios locales.

Tras décadas de un trabajo extenuante, levantándolo sola, aseándolo, alimentándolo, Gao ha terminado con sus extremidades deformadas y ahora ya no puede caminar por sí misma.

«Mis piernas están dobladas porque es un trabajo duro cuidarlo todos los días. Necesito usar la fuerza cuando lo ayudo a darse la vuelta», exclamó. Pero rápidamente repuso: «Pero yo lo di a luz, así que estoy dispuesta a cuidarlo sin importar lo difícil que sea», dijo la abnegada mujer.

Miles de personas han sido tocadas por la desgarradora historia de esta mujer después de que un video que refleja el drama de su vida diaria se difundiera en los medios en el mundo entero:

«Ella es una madre ordinaria, pero extraordinaria». «Ese es el poder del amor de una madre».»Ella necesita ayuda, hagamos algo urgente», fueron algunos de los comentarios de los internautas.

Las autoridades del pueblo dijeron que han estado dándole subsidios y seguirán haciéndolo. Pero realmente nada es suficiente…

Comparte esta impresionante historia de la abnegación y el amor de una madre que no conoce de límites.

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