Amanece con la mitad de su rostro paralizado y quiere alertar a otros ayudándolos a prevenir

Danielle Ferguson es una dedicada madre de familia que siempre ha trabajado muy duro sin imaginar el enorme daño que el estrés podría causarle. Un día comenzó a sentir síntomas de debilidad y algo de dolor en su mandíbula.

Pensó que debía tratarse de una reacción alérgica o de un virus pero en realidad se trataba de algo mucho más grave.

Danielle trabaja como nutricionista.

Antes de darse cuenta había despertado con la mitad de su rostro completamente paralizado. Es una extraña enfermedad que los médicos no han logrado descifrar del todo pero parece estar relacionada con pacientes que sufren de mucho estrés.

“Mi sonrisa se veía un poco apagada, pero no había señales muy evidentes de que algo estaba mal”.

Al principio, Danielle decidió ignorar los síntomas y pensó que todo pasaría con el tiempo. Sin embargo, las cosas fueron empeorando cada vez más así que acudió a un médico.

Cada año, 40 mil personas en Estados Unidos son diagnosticados con esta dolencia.

Su lengua comenzó a dormirse por completo y el dolor en su quijada se había vuelto insostenible. Realizaron una serie de pruebas y todo apuntaba a lo mismo. Danielle estaba desarrollando un caso de parálisis de Bell.

“Sentía como si alguien me hubiese dado un golpe. Como si hubiese estado apretando los dientes toda la noche”.

Fue entonces cuando comprendió que debía dedicarse un poco más de tiempo para sí misma. La vida como esposa, madre y profesional puede resultar verdaderamente agotadora y el problema de parálisis en el rostro significaba un claro llamado de alerta.

“Al compartir mi historia sentí que lograba conectar con muchas personas. Todavía tengo un largo camino por delante pero quiero ayudar a los demás”.

Danielle ha intentado sesiones de acupuntura y oxigenoterapia pero lo único que realmente la ha ayudado es tratar de llevar una vida más tranquila. Los primeros días tuvo muchos problemas para salir de casa y una vez que se encontraba rodeada de personas evitaba sonreír o hacer cualquier movimiento que delatara su situación.

“Puede que nunca recupere todo el movimiento en mi rostro pero debo seguir adelante y hacer lo que más quiero en la vida”.

Ahora, a través de las redes se ha convertido en una esperanza para todos los que sufren parálisis de Bell. Va contando su difícil experiencia y anima a personas de todo el mundo a comprender que todavía hay que investigar mucho sobre esta extraña enfermedad.

¿Habías escuchado un caso como el de Danielle? Comparte esta nota para celebrar el largo camino que ha recorrido y apoyarla a la hora de crear conciencia sobre la parálisis de Bell.

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