Empleada doméstica cuenta su pesadilla en casa de los Stallone–»Los mandamientos del emperador»

La mediática y repentina separación del matrimonio de Sylvester Stallone y Jennifer Flavin, anunciada recientemente, ha causado gran polémica en Hollywood. Especialmente por tratarse de una drástica decisión de la modelo, quien le pidió el divorcio al actor tras 25 años de amor a su lado y 3 preciosas hijas en común.

Stallone

Habría sido un tema del manejo del dinero y que Stallone se lo habría ocultado a su mujer, lo que motivó a Jennifer a dar por terminado definitivamente todo vínculo con él. Un escándalo en toda regla ya que pocos antes habían celebrado felices sus bodas de plata.

Sin embargo, a ojos de sus exempleados todo esto no parece ninguna novedad, ya que los sórdidos secretos que esconde la pareja van mucho más allá de lo que nadie puede imaginar.

Empleada doméstica rompe su silencio y cuenta el horror que vivió trabajando para los Stallone

Se trata de María Vivanco, una mujer de origen latino y la vocera principal de la denuncia, y quien fuera la encargada de proporcionarle durante años personal para el servicio doméstico a la dueña de casa.

A todos quienes trabajaron para los Stallone no les llamó la atención el divorcio. «Son malas personas, eso era cuestión de tiempo», aseguraron.

Vivanco, por su parte, aseguró que vivir en la mansión era como una “cárcel” y que constantemente los empleados eran ridiculizados y terminaban llorando desconsoladamente. Sin mencionar lo poco que les pagaban.

En una contundente entrevista para el medio Radar Online, aseguró que Jennifer es un verdadero «Scrooge de la vida real”, tan dura, egoísta, y enemiga de la Navidad y de cualquier cosa que produzca felicidad. De Sylvester dijo: «Es avaro, esclavista, repugnante y ególatra».

«Siempre fue muy grosera, asquerosa, mala e ignorante, nos trataba mal a cada uno de nosotros”, aseguró Vivanco.

Vivanco trabajó para Stallone y su esposa en su mansión de Miami, en los años posteriores a su boda, que fue en 1997.

Cuando supo por primera vez que iba a trabajar para los Stallone, pensó que era un sueño hecho realidad. “Me emocioné cuando la cantante Gloria Estefan nos recomendó a los Stallone”, dijo María. «Fue emocionante. Íbamos a trabajar para una superestrella”.

Pero, solo después se dio cuenta que nada era como parecía.

«La casa Stallone era una pesadilla con todos sus secretos y reglas, apodada Los Mandamientos del Emperador», confesó.

Uno de los episodios que más le impactó es lo que ella llamó «el edicto Flavin», y era que Jennifer les prohibió tajantemente comunicarse con la madre de Sylvester, por «ser una mujer alborotadora». No sabía qué tan en serio iba su orden hasta que vio cómo unos empleados fueron despedidos por aceptar un regalo de su suegra.

Todos los antiguos empleados que trabajaron para la familia coinciden en que Sylvester era tan malo que ordenó al personal que jamás hicieran contacto visual con él y que abandonaran la habitación si alguna vez coincidían.

Estas son algunas de las insólitas e inhumanas reglas que debían acatar:

1. Revisar las maletas de todos los invitados para asegurarse de que no se robaran las toallas o algún otro objeto de la casa.
2. Los empleados debían traer su propia comida y agua, para tomarla en los pocos descansos que tenían. Tenían prohibido comer en los platos del actor y debían pedir permiso para ir al baño.


3. Primero debían darle de comer a sus perros prime rib, bistec y jamón, así los empleados tuvieran hambre o trabajaran después de su hora de salida.
4. No podían comer sobras de las comidas, sino serían despedidos.
5. Todos los empleados eran revisados al entrar y salir de la casa.

Muchos se preguntan por qué María Vivanco permaneció callada, y ella asegura que fue porque Jennifer la amenazó con arruinar su negocio. Hasta que dos años después de ese calvario, en 1999 finalmente denunció todo lo sucedido. En ese momento la noticia acaparó titulares, donde se afirmaba que los empleados fueron tratados «peor que los perros».

Nadie sabe lo que sucede realmente puertas adentro de un hogar. Pero, es realmente inadmisible que millonarios usen su poder y su dinero para menospreciar y humillar.