Una joven de 19 años es asesinada por 3 menores cuando regresaba de estudiar

Es lamentable que las estadísticas sobre los crímenes cometidos por menores de edad esté aumentando. Realmente es una situación alarmante, y hace imperativo revisar la educación que se está impartiendo en los hogares desde la edad temprana de los niños.

El asesinato de Agustina Bustos, en Bahía Blanca es un crimen que se suma a la terrible lista de delitos cometidos por menores de edad. En esta trágica muerte estarían involucrados tres menores, uno de 17 años, otro de 15 años y el último de 14 años.

Agustina era una estudiante de 19 años y volvía de estudiar a la casa de su mamá cuando fue víctima de un asalto violento para robarle la mochila.

Esta joven recibió una puñalada en el pecho que le quitó la vida. Los agresores huyeron del lugar de los hechos dejando a la víctima tendida en el suelo desangrándose. La herida que recibió fue mortal.

Horas más tarde estos criminales fueron detenidos en un terreno baldío, donde permanecían escondidos.

El acusado de 17 años será enfrentado por la fiscal que investiga el caso, Betina Ungaro y después de un plazo de 5 días el juez podrá solicitar la la prisión preventiva.

Los otros dos menores, de 14 y 15 años, fueron enviados a un centro especializado donde serán sometidos a pericias, considerando que son no son imputables.

El trágico desenlace de este acto delictivo provocó la reacción violenta de los vecinos del barrio que, en un intento por incendiar las casas de los presuntos responsables de esta muerte manifestaron su cansancio por todos los delitos que han vivido en la ciudad durante los últimos días.

Alrededor de 150 vecinos enardecidos se congregaron para apedrear y prender fuego a las viviendas donde habitan los tres menores involucrados en este crimen.

Este grupo de vecinos primero se dirigió a la vivienda de la familia de los dos hermanos detenidos, el menor de 14 años y el de 17 años. La casa estaba deshabitada, sin embargo, rompieron la puerta, lanzaron piedras y acabaron con algunos muebles que estaban en el interior.

Después, siguieron hasta la calle Juan Citta, donde está ubicado el domicilio del tercer detenido por este terrible hecho. La ira, la rabia, el dolor, se apoderó aún más de estos residentes que ya no se conformaron con apedrear el frente del inmueble, sino que trataron de incendiarlo.

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Esta ola de violencia fue impedida por los propios vecinos del acusado quienes evitaron el incendio por miedo a que las llamas se descontrolaran y se propagaran al resto de las casas.

Es una triste historia que nos debe llamar a la reflexión ¿Qué valores se están trasmitiendo a los niños?

Alzar la voz contra la violencia es compromiso de todos, comparte esta devastadora noticia.

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