Desolado abuelito de 80 años suplica ayuda, sus hijos lo echaron a la calle tras morir su esposa

Para un padre, el amor no tiene límites; harían lo que fuera por cuidar y proteger a sus hijos, aunque eso suponga muchísimos esfuerzos, incluso trabajar jornadas extenuantes para que no les falte lo necesario para su bienestar, salud y felicidad.

Es por eso que no podemos comprender, cómo, con el pasar de los años, algunos hijos no son capaces de valorar tanto sacrificio. Y les pagan con la moneda de la ingratitud, el rechazo y los malos tratos.

A través de redes sociales, usuarios se pronunciaron en relación a la dramática e indignante situación que vive Don Pánfilo Carranza, un pobre anciano mexicano de 80 años de edad.

Resulta que el hombre fue literalmente echado a la calle por sus hijastros tras el fallecimiento de su esposa en el municipio de Torreón, Coahuila.

Fue el pasado 10 de mayo cuando Alejandra Bustamante publicó en su cuenta de Facebook que necesitaba ayuda para canalizar el caso de Don Pánfilo con alguna asociación o autoridad local, puesto que vive en una situación de vida muy precaria.

“Ayuda. Con lágrimas en mis ojos les escribo esto, es una situación muy triste”, indicó Alejandra en su publicación totalmente indignada, al ver a Don Pánfilo sobreviviendo en una cama en plena calle, en la colonia Nueva Laguna Norte.

«Donde están sus cosas y su cama es casa de los vecinos, su casa es la de al lado (de color blanco). No entiendo cómo hay gente con un corazón tan podrido», agregó.

Medios locales han expresado que Don Pánfilo trabajó toda su vida como chófer y que compartió 20 años de su vida con su pareja e hijastros. Hasta que ella falleció y así terminó en la calle, la que dice ser su casa.

Don Pánfilo señaló que fue su hijastro Ramiro, quien tomó sus pertenencias y las colocó en la calle, después de advertirle que debía marcharse.

En declaraciones a los medios, don Pánfilo contó entristecido cómo su hijastro tuvo sangre fría para echarlo como si de un mueble se tratara.

«¿Qué haces aquí en mi casa? Te coges las cosas y te sales», le dijo Ramiro. A lo que el anciano le respondió:

«Yo me salgo, ¡pero primero me respetas porque soy tu padre!»

Después de que los vecinos vieran su angustiosa situación tras dormir dos noches enteras en la intemperie en su cama, le ofrecieron un techo en un acto de compasión, el mismo que debían tener sus hijastros, pero eso jamás sucederá.

Ahora, los vecinos piden ayuda de la ciudadanía para que puedan asesorar al adulto mayor para recuperar su casa, que la obtuvo con tanto esfuerzo tras años arriesgando su vida conduciendo en las noches en las carreteras. Debería gozar de su vejez, pero lo que vive es una verdadera pesadilla.

Si alguien puede ofrecerle ayuda legal o cualquier otro tipo de asistencia, debe comunicarse en México al teléfono: (871) 239 93 42. O acudir a la calle Carlos Salinas, esquina con Poder Ejecutivo, en la colonia Nueva Laguna Norte.

Casos como estos nos arrugan el alma de dolor. ¿Hasta cuándo tanta indolencia y crueldad con nuestros ancianos, a quienes les debemos no solo respeto, sino gratitud e incluso devoción? ¡Comparte!

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