A los 83 años trabaja limpiando y cocinando en la residencia de ancianos donde vive

Maureen Townend es una jubilada recepcionista de Rotherham, Inglaterra, con 83 años ha decidido participar como voluntaria en el mismo hogar de ancianos en el que reside desde marzo del año pasado.

La dulce abuelita sorprendió al personal de Flower Park Care Home al decirles que quería ser parte de su equipo, al estar en forma y ser muy activa le hacía ilusión ofrecer su servicio de atención a sus mismos compañeros, así que en abril del presente año inició su jornada como voluntaria.

El hogar de ancianos está en Doncaster, South Yorkshire.

Desde que llegó a su nuevo hogar Maureen siempre ha ayudado ordenando la ropa de cama, y poniendo la mesa, pero ahora que es un miembro más del equipo, lo que más disfruta hacer es repartir té y pastelitos a sus compañeros residentes.

A pesar de su edad, esta dulce abuelita insiste en mantenerse ocupada, para ayudarla con su papel de voluntaria le dieron un uniforme que usa con mucho orgullo.

 “Me gusta estar ocupada y me encanta ayudar a la gente. No quiero un trabajo, pero me gusta ser voluntaria y ayudar. No me importa hacer tazas de té y ayudar con lo que pueda. También me gusta limpiar, pero no como antes. Sin embargo, no puedo hacer todo lo que podía hacer cuando era más joven, a veces también me gusta descansar”.

Danielle Savage, la subdirectora de Flower Park, describió a Maureen como una persona muy saludable y activa, destaca que estar ocupada y sentirse útil y le da a la abuelita un “sentido de propósito”.

“Como persona Maureen prefiere estar en movimiento constantemente, le gusta estar haciendo cosas.

Creo que le preocupa que si alguna vez no está, será cuando declinará, así que le gusta seguir adelante y mantener la mente ocupada.

Mientras lo hace, le sonríe a todos. Hace sonreír a los residentes, hace sonreír al personal y se hace feliz a sí misma. Para nosotros como hogar, es bueno verla tomar sus propias decisiones. Ella es alucinante”.

Todos sus compañeros residentes disfrutan de sus atenciones, incluso esperan con ilusión que Maureen les sierva su taza de té acompañada de una dulce sonrisa.

Al finalizar el día, Maureen también disfruta de una taza de té y un poco de chocolate. Su energía y actitud hace que sea amada por todos, y cómo, si es una tierna abuelita que solo quiere servir y llenar de amor cada rincón del lugar que habita.

Sin duda, los abuelitos son esa combinación perfecta de risas, historias y amor. Comparte en tus redes y recordemos con cariño a esas personas tan especiales en nuestra vida.

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