“A los 13 años dejé mi hogar y no regresé”- Nicole, una mujer que venció las peores adversidades

Aquí en Viralistas siempre estamos buscando historias positivas que alegren el día, inspiren o devuelvan la esperanza en la humanidad.

Por eso, cuando hace un par de días me topé con el artículo de Nicole Denise Lowe, supe que tenia que compartirlo con todos.

Nicole Lowe es una mujer que pasó de ser una vagabunda sin techo y adicta a las drogas a servir en la oficina del Fiscal del Distrito y directora de una ONG para jóvenes en situación de calle.

Su historia me ha gustado tanto que lo he traducido directamente y aquí lo dejo a continuación.

A los 13 años dejé mi hogar y no regresé más. Me sentía invisible y despreciada por mis padres.

En las calles sentía que pertenecía.

En unas pocas semanas empecé a abusar de sustancias incluyendo alcohol, marihuana y LSD.

Sueños, metas, ambiciones, yo los tenía pero los perdí en algún momento en el laberinto frío de mi mente.

Me volví como “infectada”.

Sobrevivía como cualquier desorden o enfermedad sobrevive.

Me escondía en las sombras, entre las paredes, bajo los bancos, en los armarios, y esperaba”.

Me absorbió un culto gótico clandestino en Salt lake City en Utah (EE UU) al principio de los 90´s.

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“Creíamos en una realidad alternativa donde nuestras vidas tenían significado.

Yo se que creer en vampiros, hombres lobo y duendes suena loco, y estoy segura que algunos de nosotros necesitaba tratamiento psiquiátrico, pero yo creía con toda mi convicción.

Vestía de negro de pies a cabeza y caí a los pies de la auto-destrucción.

A los 14 años fui violada y luego me entregaron a un miembro masculino del culto que era 10 años mayor que yo”.

Su trabajo era protegerme, y lo hacía; de todos los demás menos de él mismo.

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Después de que en una ocasión me lanzó de un lado a otro de la habitación por haber dejado la casa sin su permiso, escapé robando un auto con otros chicos y dejamos el estado.

Cuando me fui pensaba que estaba embarazada de mi protector y sabía que él me mataría o a sí mismo.

Al irme de Utah desaparecí al mundo de los “Muertos agradecidos”.

Tenía un novio de mi edad con el que pedía aventones por toda la costa oeste de los EE UU.

Estábamos consumidos por una adicción al LSD.

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Mis diarios de esa época están llenos de planes para conseguir LSD, dónde venderla y cómo obtener más. LSD era el centro de mi galaxia.

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Después de algunos meses llamé a casa porque necesitaba dinero para LSD.

Mi madre me convenció de regresar a casa, que todo sería diferente. Y lo fue, pero yo no lo era.

En dos semanas me había ido otra vez.

Regresé a mi vieja vida, las drogas dormir en cajas, bajo los puentes, no es la vida que nadie quería para su hija.

No entendí el dolor y la angustia que les causaba hasta mucho después cuando mi hijo nació.

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Di a luz a un bebé varón cuando tenía 17 años.

Era una adicta en recuperación, sin estudios y sabía que tenía que encontrar una razón para convertirme en la madre que mi bebé necesitaba.

Tenía planeado irme a las calles de nuevo después que él naciera.

Lo llevaría conmigo y viviríamos en una Kombi VW Bus.

Pero cuando lo sujeté en mis brazos y él sujetó mi mano con sus deditos dejé de lado al resto del mundo pues sujetaba al mundo en mis manos. Él salvó mi vida.

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Después de 5 meses el padre del niño me abandonó.

Yo era todo lo que mi hijo tenía desde entonces y quería que estuviera orgulloso.

Nunca quise que conociera los horrores que yo viví, la oscuridad, el odio propio, la necesidad de hacerme daño.

Volví a estudiar con una determinación feroz. Me gradué en 1998 con un semestre de atraso.

No me pude detener allí, fui a la Universidad Comunitaria y luego trabajé como investigadora de abuso infantil para Servicios Sociales.

Entonces decidí entrar a la escuela de leyes, al terminar me contrataron como secretaria del fiscal general.

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The Poch Time

De pronto mi sentido de responsabilidad y una necesidad profunda de retribución me impulsó a construir la “Clínica Legal para la Juventud sin Hogar en Utah”.

Mis experiencias y educación solo han tenido valor en lo que pueden lograr por otros, no se trata solo de lo que yo viví porque no pasamos solos por la vida.

Mi trabajo en la cínica es ayudar a los jóvenes en situación de calle a sobrepasar las barreras que les impiden ser independientes.

“No naces siendo un luchador, te conviertes en un luchador.

Somos nosotros los que hemos tenido que luchar para sobrevivir los que desarrollamos la ambición y las agallas para nivelar las montañas que nos rodean.

Somos nosotros los que no nos quedamos esclavos de nuestro pasado o víctimas de nuestras circunstancias.

Somos nosotros los que no aceptamos lo que el mundo cree que somos quienes nos convertimos en eso que sabemos que podemos llegar a ser.”

Mi misión es crear sentido de pertenencia, aceptación y seguridad.

Esos son los elementos que hacen los sueños y el cambio posibles para aquellos que se sienten atrapados entre las rocas.

El pasado siempre estará allí, tu decides que hacer con él. Puede ser cadenas o puede ser alas. Yo escojo alas, las escojo cada día.

Comparte este asombroso relato, cambiar hasta de las más espinosas de las situaciones está en tus manos. ¡Sí se puede!

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