A los 11 años cose mantas y mascarillas para que otros niños sientan que alguien los ama

Muchas veces, pensamos que necesitamos una fortuna y toda una vida resuelta para poder ayudar a los demás. Sin embargo, una niña llamada Lucy Blaylock ha llegado para recordarnos que siempre podemos aportar nuestro granito de arena para hacer de este mundo un lugar mejor.

Lucy tiene actualmente 11 años de edad.

Lucy aprendió a coser cuando se acercaba el cumpleaños de una de sus mejores amigas y quería sorprenderla con una linda cobija hecha por ella misma.

La pequeña quedó tan feliz con el resultado que decidió acudir a las redes sociales para ofrecer sus servicios y coser mantas para cualquier niño que necesitara de abrigo.

Lucy lleva tres años en el mundo de la costura.

En cuestión de días, muchas personas habían respondido su mensaje. Familiares de niños con cáncer, autismo o víctimas de tratos injustos querían que Lucy les hiciera una manta.

Veronica Blaylock, su madre, le dijo que era hora de decidir a quién ayudaría. Parecía imposible contar con el tiempo suficiente para aceptar todos los pedidos.

“Lucy comenzó a llorar. No quería dejar a nadie sin manta. Quería ayudar a todos los niños así que comenzó a coser de inmediato”, explicó Veronica.

Desde entonces, la dulce niña no ha parado. Sus habilidades han resultado más especiales y útiles que nunca durante los tiempos de coronavirus. Muchas personas le han pedido ayuda con las máscaras así que se encuentra aprovechando todo su tiempo libre para coser y continuar con sus donaciones.

“Cuando somos amables ayudamos a que el mundo sea un lugar mejor. No es necesario esperar a ser grandes. Siempre podemos ayudar”, dijo Lucy.

Afortunadamente, cuenta con la ayuda de su madre y han logrado hacer un trabajo maravilloso.

“Me hace mucho ilusión pensar que los niños reciben mi regalo y sientan que alguien los quiere. Es bonito saber que estoy ayudando a que muchos se sientan amados”, dijo Lucy.

La Asociación Ronald McDonald House está trabajando con ella y se encarga de repartir las hermosas piezas de Lucy por todo el país. Para asegurarse de que el gesto sea aún más especial, Lucy firma todas sus costuras con un lindo corazón que cose a mano.

Desde comienzos de marzo, Lucy ha hecho más de 1.000 mascarillas para los niños de bajos recursos.

La tarea que está realizando esta pequeña no es nada sencilla pero lo hace con tanto amor y dedicación que es una fuente de inspiración para todos. No hay dudas de que niños y adultos del mundo entero tenemos mucho que aprender de Lucy.

No dudes en apoyar a esta pequeña para dejar en alto su labor y todas sus ganas a la hora de ayudar a los demás. ¡Compártela!

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