Una mujer indígena se gradúa de enfermera callando a quienes no creyeron en ella

El ser humano no conoce realmente sus límites. Todos somos capaces de aprender y mejorar, es solo cuestión de tiempo y esfuerzo. Para lograrlo, lo mejor que uno puede hacer es disfrutar de la tarea a la que se entrega: debemos hacer lo que nos gusta.

Esta es la historia de Rosalía, una historia de amor, pasión por lo que se hace y mucho sacrificio. Se trata de una indígena perteneciente a la etnia wichi, enclavada entre el Chaco Central y del Chaco Austral en América del Sur, principalmente entre Argentina y Bolivia.

También es madre de dos niños y vive en la comunidad Pacará, a unos 40 kilómetros de Tartagal, Salta, Argentina. A pesar de las dificultades que atraviesa con su familia, logró alcanzar su tan anhelado sueño de toda la vida: graduarse como enfermera tras varios años de ardua dedicación y estudio.

A pesar de que algunos la subestimaron y no creyeron que fuera capaz, a pesar de las adversidades y de sus pocos recursos económicos ella sí logró su meta.

El hecho ha sido noticia a través de una publicación que está circulando por todas las redes sociales, donde aparece en una imagen posando orgullosa con su diploma junto a su padre, feliz por convertirse en toda una profesional de la salud.

En la zona donde vive fallan los servicios básicos como el agua y la electricidad. Nada es fácil. Los tortuosos caminos que debe transitar a diario hacen más dura la vida. Por eso, tras cumplir con este bello proceso, no pudo ocultar su emoción al agradecer a todos quienes la apoyaron y fueron su inspiración, como sus hijos y su padre.

La ayuda provista por la empresa Desdelsur, una compañía agroindustrial, fue fundamental para ella. La misma trabaja en un solidario programa comunitario desde hace 20 años, a todo lo ancho y largo de la zona del Chaco salteño.

“Porque, gracias a ellos pude terminar con la carrera de enfermería. Estoy muy contenta y ahora quisiera trabajar para la gente de mi comunidad”, comentó la joven a medios locales.

Sin embargo, debido a las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus, muy pocas personas asistieron a la ceremonia de Rosalía. Uno de ellos, obviamente, su orgulloso padre. La joven comenzó sus estudios una vez terminó su educación formal, siendo apoyada desde entonces por la compañía agroindustrial.

“Hice la secundaria la en la escuela Preti, de Tartagal, y siempre quise ser enfermera para trabajar en mi comunidad, porque sé cuánto lo necesita”, comentó la joven.

El orgulloso padre estaba como siempre al lado de su hija

De ahora en adelante, tal como hicieron con ella, Rosalía trabajará y ayudará a su comunidad. Su desempeño fue sobresaliente, sus altas calificaciones hicieron que Rosalía resultase la primera de su promoción.

No basta desear algo para conseguirlo. Sin la necesidad, aunque uno ponga todo su empeño en algo, este será insuficiente. Acabarás sucumbiendo porque no encontrarás la emoción, la motivación ni la continuidad que solo da una necesidad vital. Rosalía lo supo y lo sabe muy bien.

Sin duda alguna, una muy bella cadena de favores y solidaridad, esfuerzo y pasión por el logro de los sueños y las metas. Comparte esta historia con tus amigos.

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