Le dijeron que su hija podrá vivir máximo hasta los 10 años y hace lo posible por salvarla

Para nadie es un secreto que no hay nada más delicado para una madre que sus hijos. Ellas con su instinto protector siempre optaran por ofrecerles lo mejor. Por ello, cuando Amber Olsen se enteró de la extraña enfermedad que padece su hija decidió hacer hasta lo imposible para salvarla.

Un día promedio para Olsen consiste en trabajar en su compañía personal, atender a sus dos hijas adolescentes, e intentar buscar una cura para su pequeña Willow, su hija menor a quien le diagnosticaron una extraña enfermedad genética.

Willow nació en 21 de agosto de 2013, su madre tuvo un embarazo saludable.

Willow de tan solo 6 años fue diagnosticada con deficiencia de sulfatasa múltiple, una enfermedad de almacenamiento lisosomal en la que el cuerpo no puede deshacerse de los desechos celulares.

Los médicos le dijeron que las posibilidades de vivir más allá de los 10 años eran casi nulas. Por lo que Olsen se propuso una gran misión, encontrar una cura para la enfermedad que pone en riesgo la vida de su pequeña, e intentar ayudar a otras familias para que tengan la oportunidad de luchar.

Los médicos le dijeron que no había un tratamiento o cura real.

Su madre notó que la pequeña tenía dificultades para gatear y caminar. Al respecto señala:

Simplemente tengo ese instinto de mamá. Ella podía caminar y correr, pero caminaba como Frankenstein, con los brazos extendidos y esas cosas”.

En vista de ello, Olsen la llevó a un neurólogo donde le informaron que presentaba signos de regresión.

Con el tiempo la niña perdió la capacidad de caminar y mover cualquier cosa, excepto sus pequeñas manos. Al realizarle pruebas genéticas descubrieron la deficiencia de sulfatasa múltiple que tenía.

Esta enfermedad tiende a afectar en mayor medida las funciones cerebrales.

Olsen compara la enfermedad de su hija con la de Alzheimer, debido a todos los cambios que atraviesa la persona, destaca que a pesar de todos los problemas su hija sonríe y sabe que está ahí.

Todos los días la valiente madre realiza una rutina matutina especial de entrenamiento para ayudarla a mover sus extremidades.

Sus hermanas mayores también ayudan en la rutina.

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A los meses del diagnóstico de su hija, Olsen creó una United MSD Foundation, una organización sin fines de lucro que financiara la investigación que ayudará a crear un ensayo clínico para ayudar a niños como Willow.

La fundación tardará en dar frutos pero Olsen tiene todas las esperanzas puestas en el proyecto.

Gracias a su incansable labor ha recaudado más de 2 millones de dólares, está a unos 620.000 dólares de su objetivo para financiar el ensayo clínico de terapia genética para niños con su misma enfermedad. Olsen destaca que si su hija no puede salvarse, al menos otros niños con MSD tendrán una vida diferente.

Deseamos Olsen logre su objetivo y más personas la sigan apoyando para salvar la vida de tantos inocentes. Comparte esta historia en tus redes y apoyemos la hermosa causa de una madre que solo quiere salvar a su hija.

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