Un humilde anciano lleva 7 años comprando comida con billetes falsos hechos por él

La solidaridad se traduce en la ayuda recíproca. En tiempos como los que vivimos, resulta un valor aún más importante. Por fortuna, de la emergencia sanitaria y humana causada por el coronavirus, también emergen historias maravillosas cargadas de gestos de hermandad y que nos reivindican como especie.

En la ciudad de Wenzhou, en la República Popular China habita un ser extraordinario de gran corazón. Es el propietario de una tienda de fideos, quien se ha ganado la simpatía y el reconocimiento de parte de todos por su gran generosidad.

Y es que, un buen día, hace siete años, mientras regentaba su negocio apareció en la puerta por primera vez un hombre en situación de calle quien denotaba haber pasado muchos días sin algo que llevarse a su cada vez más vacío estómago.

El hombre se presentó con un fajo de billetes hechos por él mismo, dibujados a creyón con vistosos colores. Con ellos le planteó “pagar” por algo de alimento, a lo que el dueño de la tienda accedió, haciéndose de la vista gorda para ayudar a calmar un poco el hambre y la sed del sujeto en desgracia.

Este es un hecho más que demuestra lo importante que resulta ser solidarios y empáticos con los que más sufren, algo que toma un cariz aún más trascendental en esta época de pandemia.

De acuerdo a lo informado por algunos medios de comunicación locales, durante todo este tiempo el tendero ha pretendido no darse cuenta del dinero falso y le brinda su comida sin costo alguno.

También algunos tabloides publicaron las fotos de los “billetes” del hombre, hechos con lápiz Bic en trozos de hoja de papel corriente. Su diseño es relativamente similar al que aparece en el papel moneda real, pero claro, no está ni cerca de ser suficiente para ser creíble.

Por su parte, el comerciante y su esposa comentaron que el anciano ha sido cliente habitual desde que le conocieron. Incluso, a pesar de que el establecimiento se mudado varias veces de ubicación, el hombre sin hogar ha logrado encontrarlos siempre.

“Lo conozco desde hace siete años y nunca le cobrado un centavo. Lo que hace solo puede inspirarme una inmensa ternura”, aseguró.

Además, el matrimonio ha dejado muy en claro que, si bien la mayoría de las veces el anciano usa los billetes falsos, ocasionalmente paga con dinero verdadero. Esto indica que no lo hace por placer, sino por necesidad. Sus posibilidades son mucho más limitadas que las del resto de los mortales, y ambos son conscientes de ello.

“A veces nos trae dinero real, pero sabemos que le cuesta mucho ganarlo. Cuando eso sucede él insiste en pagar y nosotros lo recibimos”, añadieron los esposos.

Hemos sido testigos inesperados de un acto altruista, emotivo y solidario que ha logrado emocionarnos e inspirarnos de tal manera, que hemos querido compartirlo con todos nuestros lectores para que nadie le sea indiferente

Comparte y replica con tus congéneres estos pequeños gestos que significan mucho, y que pueden hacer una gran diferencia para una persona. Desde esta humilde tribuna le deseamos mucho éxito y prosperidad a este noble hombre y a su negocio.

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