Un hombre deberá pagarle a su mujer por las tareas domésticas que realizó durante su matrimonio

En pleno siglo XXI, todavía existen muchas diferencias en cuanto a los roles que adquieren el hombre y la mujer en la familia. Y no es raro que escuchemos a mujeres decir que su marido las «ayuda» o no, en las tareas del hogar. Cuando verdaderamente el sacar adelante los hijos y la casa, debería ser indiscutiblemente una tarea de ambos.

Cuando las mujeres se ven obligadas a dedicarse por entero a las tareas domésticas, renunciando a su desarrollo profesional, entonces surge el debate de si ese «trabajo» en casa, tan digno y a veces más sacrificado aún que cualquier otro, debería ser recompensado incluso económicamente por el Estado. 

Estamos a años luz de que las leyes realmente aboguen por una igualdad de roles, pero una reciente sentencia en China tras un divorcio está sentando un precedente como nunca antes.

El Tribunal Popular del Distrito de Fangshan, Beijing, ha obligado al Sr. Chen a compensar económicamente a su exmujer, la Sra. Wang, por las tareas domésticas que realizó durante sus primeros 5 años de matrimonio.

El fallo ha causado un gran revuelo en el país asiático, dado que es la primera vez que la Justicia emite un veredicto así, desde que se promulgó el nuevo Código Civil, el pasado mes de enero.

El artículo 1088 del Capítulo de Matrimonio y Familia, establece que: «Si uno de los cónyuges tiene más obligaciones debido a la crianza de los hijos, el cuidado de los ancianos, la asistencia al otro en el trabajo, etc., en el momento del divorcio, el cónyuge tiene derecho a solicitar una compensación económica al otro cónyuge, y el otro cónyuge deberá compensarlo».

El «sistema de compensación por tareas domésticas» debe basarse en la premisa de que el cónyuge acepta por escrito que los bienes adquiridos durante la relación matrimonial deben pertenecer entre sí. Y la cantidad a pagar será negociada por ambas partes; pero si el acuerdo fracasa, el Tribunal Popular emitirá un fallo.

Este caso se remonta a 2015, cuando el Sr. Chen y la Sra. Wang se casaron, después tuvieron un hijo, y en julio de 2018 la relación no dio más de sí, y se separaron.

Desde 2019, Chen entabló la demanda de divorcio en varias ocasiones, pero su mujer se negaba a dárselo. Y en octubre de 2020, finalmente alegó que debido a que ya estaban separados, solicitaba la división de la propiedad conjunta y las deudas conjuntas. Lo que no imaginaba era que después de que por fin el Tribunal aceptara el divorcio, esa «división de propiedad» lo afectaría de la peor manera tras las declaraciones de la Sra Wang:

“No se preocupó ni participó ni un minuto en ningún tipo de tarea doméstica, ni el cuidado de nuestro hijo”.

Además de ir a trabajar, aseguró que nunca participó en otros asuntos familiares. Y, por lo tanto, pidió dividir la propiedad y compensar las pérdidas materiales y mentales por un total de 160.000 yuanes (20.000 euros).

El juez dictaminó finalmente que la propiedad quedara dividida en dos partes iguales, la madre tendrá la custodia del pequeño, y Chen deberá pagar: 2,000 yuanes al mes (258 euros) por manutención, y 50.000 yuanes (6.397 euros) por compensación de las tareas domésticas; además disfrutará del derecho de visita a su hijo.

La sentencia tan viral, caso al que todos llaman el de la «esposa a tiempo completo», ha generado opiniones enfrentadas en las redes. Algunos aplaudieron el fallo, otros más machistas lo ven «exagerado», pero la mayoría incluso lo ve demasiado blando para cinco años de cuidado de un niño y de las tareas del hogar.

«Hay hombres que lo único que hacen es ir a trabajar, vienen a la casa y el único trabajo que hacen es tener el mando de la tele en la mano. Y la mujer va a trabajar y cuando llega a la casa todavía le quedan horas de trabajo doméstico. Y además algunas cuidar de sus hijos. ¿Qué pasaría si las mujeres fuéramos a trabajar y llegáramos a la casa a tomar cerveza y ustedes además de trabajar hacer de todo?», dijo una mujer apoyando la igualdad de roles.

El juez de primera instancia, Feng Miao, aclaró que las tareas domésticas son consideradas dentro de la división de la propiedad, porque aunque son «intangibles», no pueden reflejarse en la propiedad tangible.

En cuanto al valor de la multa, se basan en factores como: el tiempo que ambas partes conviven después del matrimonio, la contribución específica de la mujer en las tareas del hogar, los ingresos personales del hombre, y el estándar de vida local promedio.

No te vayas sin compartir esta polémica sentencia que está dando tanto de qué hablar en las redes. Ojalá más países se sumen a leyes que le den el justo valor al trabajo de las tareas domésticas, independientemente de quién las realice.

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