Un bombero reacciona justo a tiempo para salvar a una niña y a su hermanito en una tragedia

No existe trabajo o profesión que, ejercida con honor y legalidad sea indigna. Sin embargo, nos atrevemos a decir que nadie puede ser un bombero voluntario, si primero no es una buena persona con altos valores, para luego, como bombero, representar ante la comunidad un ejemplo de altruismo y modelo de civilidad digno de ser imitado.

Esto es una realidad. Algunas profesiones requieren de mucha valentía, incluso cuando no se está de servicio. Este es el caso de Masuku, un bombero y paramédico de 32 años, que logró salvar a toda una familia en medio de las intensas precipitaciones que se suscitaron en Johanesburgo, capital de Suráfrica.

Resulta que el voluntario se encontraba en una carretera, cuando de pronto divisó un automóvil que perdió el control y cayó en una zona completamente anegada por los torrenciales aguaceros.

Sin pensarlo dos veces, Masuku detuvo su marcha y salió corriendo de su auto para socorrer a las personas quienes estaban a punto de ahogarse sin remedio. Saltó al agua, logró tirar de una niña y de su hermano pequeño.

Luego, fue por la madre, a quien también rescató y se llevó a los tres a un costado del camino. Dijo que su acción fue por instinto, pero, además, por el juramento que hizo una vez que entró en servicio.

“Hicimos un juramento. Ya fuera de servicio o de servicio, juramos ayudar a la comunidad, así que esa fue una de las cosas que hice fuera de servicio. Lo hubiera hecho, así no estuviera en mi horario de trabajo”, contó.

Por su gran proeza y vocación, Masuku fue honrado por todos los miembros de su equipo de entrenamiento en el Departamento de Bomberos Voluntarios de la capital surafricana. Masuku, con profunda humildad, dice que espera que sus acciones animen a otros a intervenir para ayudar a las personas en riesgo, en lugar de quedarse de brazos cruzados.

“Debemos ser empáticos y hacer nuestro trabajo, pero no solo nosotros, los bomberos y voluntarios. No me considero un héroe, pero son muchos los que pueden comportarse en un momento dado como tales”, aseguró Masuku.

El bombero es un servidor público de primera línea en la sociedad. Por eso, tiene que servir de ejemplo a los demás. Siempre dice la verdad, por más cruel, antipática y dolorosa que esta sea dado que, bajo ese precepto, sus superiores ejercerán su defensa, ya que el error es una posibilidad, pero el dolo y la mentira no son dignas del uniforme.

El Día del Bombero se celebra cada 30 de junio, en homenaje a aquellos hombres y mujeres valientes quienes trabajan en la lucha por salvar vidas del fuego y de otras catástrofes naturales. Definitivamente, no sobran los corazones y las mentes aguerridas, dispuestos a entregar su vida en favor de los otros.

Comparte esta historia con tus familiares, amigos y seres queridos. El mundo necesita más héroes como este. Damos gracias porque aún existan personas como Masuku.

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