Un adolescente discapacitado es obligado a viajar 40 kilómetros para asistir a una entrevista

Aaron Faulkner, de 19 años, de Doncaster, Reino Unido, tiene un severo grado de discapacidad, no puede caminar, ni hablar y se alimenta a través de un tubo porque no puede hacerlo por sí mismo.

Recientemente se vio obligado a viajar 40 kilómetros para trasladarse a una entrevista de trabajo. El joven nació con una translocación cromosómica desequilibrada, una rara condición genética que causó su discapacidad.

Se ve limitado a trasladarse en una silla de ruedas, no puede controlar los brazos y sufre dificultades respiratorias. También le diagnosticaron parálisis cerebral.

Debido a sus necesidades especiales y a que no es capaz de comunicarse necesita recibir atención durante las 24 horas del día.

Su madre, Joanne, de 43 años, hizo una solicitud de Universal Credit, una ayuda de la Seguridad Social del Reino Unido cuando dejó su trabajo. El Departamento de trabajo y pensiones después organizó una reunión en la que le exigían que Aaron estuviera presente.

Ella aseguró que llevar a Aaron a cualquier parte supone un gran desafío que compara con humor con una operación militar, así que pidió que la entrevista se llevara a cabo en su casa.

Ante su petición, el Departamento de Trabajo y Pensiones le dijo que era obligatorio que viajara desde Doncaster a Jobcentre y asistir a la reunión.

Joanne quiso difundir su caso para buscar apoyo, considera que el organismo no fue justo al obligarla a trasladarse junto a su hijo sin tomar en cuenta las dificultades que implica por su condición.

“Aaron no puede hacer nada por sí mismo y confía en nosotros”, dijo la madre.

Relató que su hijo está condenado a desplazarse en silla de ruedas, tienen un auto especialmente adaptado para él con su sonda de alimentación y todo lo necesario.

Además, comentó que usa pañales y tiene que ser cambiado en cualquier parte.

Cuando llegaron a la sede del organismo donde los citaron para la reunión el funcionario encargado de la entrevista no podía creer que les habían pedido que acudieran en persona.

“No podía creer que nos hubieran pedido que acudiéramos para la entrevista, dijo que pondría una nota en sus registros para que no volviera a suceder”, relató Joanne.

Lee, el padre de Aaron, de 46 años, trabaja en una fábrica y se ha dedicado a atender a su hijo al terminar cada jornada.

Aaron había asistido a la Escuela Especial Heatherwood para niños con afecciones similares a partir de sus tres años, pero este verano terminó el programa que le ofrecían, por eso su madre pide ayuda al estado para que él pueda ir a otro centro similar.

Ante la polémica que generó su caso en las redes, un vocero de la institución pública se pronunció para disculparse: “Lamentamos que no se haya organizado una entrevista a domicilio, debería haber sido así. Nos disculpamos y nos encargaremos que de la familia reciba el apoyo que necesitan”.

Es importante sensibilizarse con las necesidades del otro, ver más allá y adaptarse ofreciendo comprensión y solidaridad. Comparte este caso.

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