Una mujer consigue tener gemelos de dos padres biológicos distintos

La posibilidad de que parejas del mismo género puedan adoptar o tener hijos es un tema polémico a nivel social. Sin embargo, con el fin de cumplir el deseo de la maternidad o paternidad muchas parejas recurren al tratamiento de fecundación in vitro para poder concebir. Pero una pareja en Londres ha conmocionado por su decisión, al tener hijos gemelos de padres diferentes.

Simon (a la derecha), y Graeme Berney Edwards.

Simon y Graeme Berney Edwards son los padres biológicos de Calder y Alexandra, unos gemelos de apenas un año de edad. Esta pareja siempre supo que querían tener a sus hijos mediante un proceso de fecundación in vitro. De esta manera, figurarían como padres legales de los niños en el certificado de nacimiento de los niños y no tendrían ningún inconveniente.

En principio, Simon y Graeme eligieron una donante de óvulos anónima pero en el momento de definir quién fertilizaría el embrión surgió la polémica: ambos hombres querían ser padres de la criatura.

Tras una visita a una clínica de fertilidad en los Ángeles, estos deseosos padres se enteraron de los procesos de fertilización in vitro de dos embriones con espermas diferentes. El médico les informó sobre esta práctica y la pareja quedó entusiasmada con el asunto.

Sin embargo, este tipo de procesos no se practica en el Reino Unido, allí dos embriones fertilizados por diferentes padres son devueltos de inmediato.  Por esa razón la pareja se dedicó a investigar sobre el asunto y conocieron de un Instituto en Canadá donde se podría realizar la inseminación. Después de su matrimonio, Simón y Graeme decidieron volar hasta ese país para conocer en persona a la mujer que alquilaría su vientre para gestar a los bebés.

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Meg, madre de dos hijos, Jeffrey, de 12 años, y Max, de 5, conoció a la pareja y de inmediato establecieron una grata conexión. Para los esposos, conocer a la mujer fue como reencontrarse con una hermana, Meg les transmitió mucha confianza y decidieron seguir adelante con el proceso.

“Estábamos nerviosos al principio, en caso de que no hiciéramos clic con ella. Pero no debimos habernos preocupado. Conocer a Meg fue como estar reunido con una hermana perdida hace mucho tiempo. Ella nos envolvió en un abrazo antes de presentarnos a sus adorables niños”, comentó Simón.

Para el procedimiento, los óvulos de Meg serían inseminados con esperma tanto de Simón como de Graeme, de este modo ambos serían padres biológicos. Sin embargo, cabía la posibilidad de que sólo uno de los óvulos fecundara y la mujer tuviera un solo bebé. Por ende, sólo uno de los hombres sería el padre.

Después de seis meses de haberse conocido, se realizó la inseminación y los embriones fertilizados fueron colocados en el vientre de Meg. Tras un par de semanas agonizantes para esta pareja, recibieron la noticia: el proceso había funcionado y Meg estaba embarazada.

En ese momento, surgió una nueva espera para saber si ambos embriones habían funcionado. Antes de saber el resultado, los hombres habían establecido un acuerdo con Meg y en caso de que sólo uno de ellos lograra ser padre, la mujer alquilaría nuevamente el vientre para tener el segundo bebé de la pareja.

No obstante, dicho alquiler no fue necesario. Con una ecografía temprana se pudo corroborar que Meg estaba esperando dos bebés. Para los tres esta fue una excelente noticia. Simón y Graeme se sentían sumamente bendecidos porque el proceso funcionó en el primer intento.

“En primer lugar, vimos un latido del corazón, y nuestro estómago se contrajo con los nervios. Entonces vimos el otro latido del corazón. Graeme y yo nos abrazamos. Estábamos justo sobre la luna. Los dos íbamos a ser papás, ella estaba embarazada de nuestros dos bebés”, dijo Simón.

Los meses de embarazo transcurrieron con normalidad. Los padres viajaron en un par de oportunidades a Canadá para acompañar a Meg en sus chequeos. A las 31 semanas de gestación, hubo una falsa alarma y la mujer le comunicó a la pareja que posiblemente estaba empezando el trabajo de parto. Sin embargo, los bebés nacieron 5 semanas después, lo cual fue un gran alivio para Simón y Graeme quienes no querían perderse el momento.

“Nos quedamos allí y, a las 36 semanas, Meg se puso de parto. Graeme sostuvo su mano a través de todo esto mientras su madre y yo nos paramos en el otro extremo. Fue la experiencia más increíble de nuestras vidas. Alexandra nació primero y luego Calder llegó minutos después. Ambos estaban sanos y fue increíble conocerlos por fin”, dijo Simón.

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Cuando los bebés cumplieron siete semanas, la pareja pudo regresar con sus hijos a Reino Unido y empezaron a disfrutar de las maravillas de la paternidad. Calder y Alexandra son unos niños sanos y hace poco han cumplido su primer añito.

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Meg viajó desde Canadá para celebrar y ayudar con los preparativos de la fiesta. Estos padres mantienen una buena relación y planean incluir a la mujer en la vida de los niños. De hecho, por cariño, la pareja llama a Meg  “gemela Tummy Mummy”.

La historia de estos gemelos es una demostración de las maravillas que es capaz de hacer la ciencia. Comparte con tus amigos esta nota y déjanos conocer tu opinión sobre este tipo de procedimientos.

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