Se suponía que en su vaso de café debía aparecer su nombre, pero le escribieron algo indignante

Los calificativos que se usan para comparar o identificar frecuentemente afectan a la autoestima de quien los recibe, especialmente si se trata de personas que están en la etapa de adolescencia.

Es algo muy delicado que debe ser manejado con mucha observación y seguimiento para evitar malos entendidos y sentimientos negativos que perjudiquen el desarrollo de la persona.

Esta adolescente de 11 años, cuando visitaba una cafetería que pertenece a una cadena de renombre y muy reconocida, lejos de pasar un momento especial como lo había soñado se sintió frustrada ante una sorpresa que no fue para nada agradable.

Teigahn Sangster, la joven adolescente, anhelaba ese día con especial ilusión, era la primera vez que saldría a compartir con una amiga sin la supervisión de un adulto.

Decidieron ir a la cafetería Starbucks en el parque comercial Fort Kinnaird en Edimburgo, por considerarlo un lugar seguro, apropiado y respetuoso con su clientela. Se supone que sería una experiencia para recordar todo la vida de la adolescente.

Sin embargo al recibir su servicio esta jovencita y su amiga se sintieron desconcertadas, tal vez no estaban en el lugar correcto, el vaso de Teigahn no tenía escrito su nombre, el empleado colocó la palabra “fat”, según la traducción “grasa”. Ante la tristeza, su reacción fue llamar a su madre para comentarle lo sucedido.

«No importa mamá, estoy gorda”, fue la expresión que le dijo a su progenitora cuando le solicitó que llevara a casa el vaso en cuestión.

La amiga de Teigahn comentó que se sintió muy sorprendida y enojada por ella cuando vio lo que estaba escrito. Realmente fue un momento muy incómodo y muy grosero por parte del personal de la cafetería.

«Había estado esperando ese día, ya que era la primera vez que iríamos por nuestra cuenta y nos sentimos grandes, pero después de ver lo que estaba escrito sólo quería ir a casa, realmente eso estropeó mi ilusión», dijo Teigahn.

Tal vez el impacto hubiese sido menor si este hecho fuera con alguien de más edad, con una mayor madurez.

La chica comenta que normalmente era una fans de Starbucks, pero no quiere volver. Cree que el personal necesita una mejor formación.

Kevin, su padre la describe como una muchacha muy activa y saludable. Con la estatura y peso acorde para su edad.

«Yo estaba furiosa cuando oí lo que había sucedido, especialmente en su primera salida sola. La hizo sentir tan poco y golpeó su confianza, creo que es terrible”, comenta la madre de la adolescente.

“Ella ha tratado de enterrar la experiencia debajo de la alfombra pero se sintió obviamente muy incómoda, definitivamente la intimidó”.

Con frecuencia los niños de esta edad son muy sensibles y muchos toman en serio los adjetivos que usan para llamarlos o identificarlos.

Y de todos modos, jamás debieron utilizar esa palabra para nombrar a nadie, deben limitarse a escribir los nombres de las personas.

Un portavoz de Starbucks manifestó la preocupación de la cadena al enterarse del lamentable acontecimiento, ya que no es indicativo de la amabilidad del servicio en nuestras tiendas. Expresó una disculpa por el malestar esto causó a la familia, en especial a la niña.

Después de realizar las investigaciones correspondientes el portavoz de la cafetería comentó, para tranquilidad de la joven que el equipo de la tienda no escribió eso de manera intencional.

El círculo indica que el empleado no entendió bien el nombre y colocó una línea que atraviesa las letras escritas. Manifestó su deseo de establecer contacto directo con la familia para explicarle lo sucedido y ofrecer disculpas personalmente.

Dailymail

Un especialista en salud, comentó que los trastornos alimenticios son enfermedades mentales graves y sus causas son complejas, entre las cuales se maneja una combinación de predisposición biológica y un desencadenante ambiental o social, la intimidación es un ejemplo de esta.

La imagen corporal y la autoestima puede verse afectada por comentarios como estos.

Como sociedad debemos asumir la responsabilidad de reforzar desde muy temprana edad la autoestima de nuestros niños. Está bien promover una imagen corporal saludable recordando en todo momento que lo más importante es lo que somos y no cómo nos vemos.