Se encuentra con la hija que abandonó hace 20 años en el hospital al enterarse que es famosa

Los reencuentros generalmente traen consigo alegrías, sin embargo, algunos están llenos de incertidumbre. La historia de Jessica Long es un ejemplo para el mundo, desde que era bebé ha superado todas las adversidades que se le han presentado y nunca se ha dado por vencida.

Con su participación en los Juegos Paralímpicos en Londres 2012 se convirtió en la nadadora discapacitada con más éxito en la historia de los Estados Unidos tras obtener 5 medallas de oro y 2 de plata.

Pero su historia no comienza en ese país, sino en un pequeño pueblo llamado Bratsk, en Siberia hace 25 años cuando nació con una anomalía llamada Hemimelia peronea un 29 de febrero y le pusieron por nombre Tatiana Olegovna Kirillova.

Jessica nació con la ausencia de la parte inferior de sus piernas, por lo que sus padres decidieron darla en adopción por temor a todo lo que podía representar su crianza.

Desde que nació Jessica permaneció 13 meses en Siberia, hasta que Beth y Steven Steven, un matrimonio católico estadounidense la adoptaron a través de un programa de adopción internacional.

Durante el proceso de adopción, la pareja creyó que los padres de la bebé estaban muertos. Cuando se la llevaron a vivir con ellos a Estados Unidos la llamaron Jessica y le dieron un nuevo hogar en Baltimore, Maryland.

Después de 5 meses viviendo en Estados Unidos le amputaron sus piernas, rápidamente sus padres le pusieron piernas ortopédicas, y en apenas unos días ya se había acostumbrado.

Las carreras por el jardín y los deportes fueron algo natural en ella, y así comenzó su aventura que la llevó a ser una deportista paralímpica de alto rendimiento.

Su precocidad para aprender los diferentes estilos en natación no pasó inadvertida para los profesionales del equipo nacional estadounidense y fue seleccionada para acudir a los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004.

Con tan solo 12 años ganó 3 medallas de oro. En los juegos de Pekín se llevó 4 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce.

Una vez que cumplió 19 años, ya siendo una figura reconocida en el mundo deportivo reveló su deseo de encontrar a su madre biológica y fue cuando descubrió que sus progenitores estaban vivos, y no muertos como las autoridades en 1992 le habían dicho a sus padres adoptivos.

Su propósito era darle las gracias a las personas que le habían dado la vida.

Finalmente, Jessica viajó en el 2013 a su pueblo natal y conoció a su madre biológica, realmente fue un encuentro muy emotivo.

Su progenitora no pudo contener sus lágrimas al verla y le pidió perdón después de abrazarla.

“Mi pequeña, lo siento tanto”, dijo la madre biológica de Jessica.

Aunque hablaban idiomas distintos eso no fue impedimento para que este rencuentro estuviera enmarcado con la comunicación del amor.

Ese mismo día Jessica compartió una fotografía agradeciendo el apoyo a las personas que estuvieron con ella, y terminó diciéndole a su madre: “Simplemente, te quiero” en relación con su madre biológica.

Gracias por todo el amor y el apoyo en esta noche. He recibido tantos mensajes maravillosos y me siento abrumada por las reacciones positivas con mi historia. Estoy tan feliz de que la NBC haya estado allí para documentar mi viaje a Rusia. Es un viaje que nunca voy a olvidar. Esta foto habla por sí sola… Simplemente la amo.

Sin duda alguna esta es una historia muy emotiva. No dejes de compartirla, es realmente inspiración para el mundo.

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