Se compra una casa después de 4 años durmiendo en su auto porque su madre lo echó

Hay testimonios que nos demuestran que a pesar de las adversidades es posible salir adelante y asumir cada obstáculo como una fuente de crecimiento personal y aprendizaje.

Tal como el de Chris Atoki, un joven de 24 años al que su madre echó de su casa. Durante cuatro años estuvo en la calle, no tenía nada de dinero y dormía en su auto.

“Hace 4 años estaba sin hogar durmiendo en mi auto, me duchaba en el gimnasio, me preguntaba de dónde vendría mi próxima comida. ¡Hoy oficialmente soy propietario de una casa!”, escribió el joven en su perfil de Twitter.

Su publicación no pasó desapercibida, y recibió miles de comentarios. Chris contó que estuvo a punto de tirar la toalla y renunciar a la vida, pero tomó la decisión de no rendirse.

A los 18 años, Chris se levantaba cada día a las 7 de la mañana para poder estudiar hasta las 3 de la tarde. Después trabajaba durante 12 horas, tomaba una siesta, y regresaba a la escuela.

El joven necesitaba recibir un ingreso para poder pagar el alquiler de su madre, todo iba bien hasta que el gerente del negocio donde trabajaba redujo las horas de su jornada.

Habían transcurrido dos semanas cuando su empleador lo despidió porque no estaba trabajando las horas suficientes.

“El único trabajo que tenía era llenar camiones e iba a la escuela a pesar del cansancio porque me enseñaron que debía hacerlo para lograr salir adelante. El problema era que sin ingresos y sin ayuda de mis padres era muy difícil, lo perdí todo”, relató Chris.

Chris solicitó cientos de ayudas y becas, pero solamente consiguió ser admitido en una, y no era suficiente. Después de una discusión con su madre esta lo expulsó de su casa.

El joven trató de conseguir un refugio, pero nadie le ofreció ayuda.

“Me echaron de la casa en noviembre, intenté quedarme en el sofá de la casa de mi abuela, pero no me acogió mucho tiempo. También intenté quedarme en la casa de mi novia, pero a su padre no le gustó la idea”, explicó Chris.

Finalmente, el auto de Chris se convirtió en el único lugar que tenía para protegerse.

“Aparqué frente a Walmart, tenía menos de un dólar en mi cuenta. Creo que tenía como 0,83 o algo así. Sin familia. Sin amigos. Sin dinero. Hambriento. Lloraba pensando en rendirme. Solamente intenté dormir”, dijo Atoki.

En ese duro momento, él pensó acabar con su vida, pero contó que miró por el espejo retrovisor de su auto y se percató de que la única persona con la que podía contar en la vida era con él mismo.

Así fue como encontró un motivo por seguir luchando: su propio bienestar. Aunque cuando tuvo su hijo, todo cambió, tenía la responsabilidad de superarse por él.

Chris comenzó a postularse para muchos empleos, trabajó en almacenes, fábricas, empacadoras de carne, como asistente de DJ para bodas, lienzo de paneles solares, agente de seguros y también como vendedor de colchones para una empresa en la que debió ir a captar clientes.

“Ahorré lo suficiente haciendo estos trabajos extraños, tenía lo suficiente para pagar un anticipo y cambiar de auto. Conduje 643 kilómetros cada día hasta que estaba completamente agotado. Solicité trabajo en Mattress Firm y me contrataron”, relató.

La vida de Chris había empezado a mejorar, él quería seguir estudiando, encontró Lambda School, donde podía estudiar a distancia, sin pago inicial y con la posibilidad de pagar cuando tuviera un ingreso estable. Aunque la escuela solamente ofrecía programas de tiempo completo y su larga jornada de trabajo le impedía cumplir con ese compromiso.

Pero Chris buscó la forma y terminó su educación en la escuela, se convirtió en un asistente de enseñanza y quería colaborar como agradecimiento a la oportunidad que recibió.

“Quería ayudar a los estudiantes a lograr los mismos objetivos que yo y obtener la misma orientación que yo necesitaba. Les di todo a cada uno de ellos y ellos lo saben. Todos los cientos de estudiantes”.

Chris se postuló para un empleo de tecnología en Filadelfia, su salario se duplicó, y pudo ahorrar lo suficiente para lograr su gran sueño: comprar su propia casa.

Después de tantas pruebas, de tantos sacrificios, vio los frutos de su esfuerzo demostrando a todos que solamente hace falta disciplina, voluntad y perseverancia para lograr los objetivos.

“No importa dónde estés. Encuentra esa motivación para empujarte a hacerlo mejor. No sucede de la noche a la mañana, no soy nadie especial. Solo tomé el control de mi vida. Mi objetivo es mostrarle a la gente que las circunstancias se pueden superar. Soy un hombre de color de 24 años con tatuajes que no tuvo hogar durante cuatro años. Ahora tengo una casa de 350 mil dólares. Si pude hacerlo, definitivamente tú puedes. Estoy orgulloso de mí mismo”.

Vale la pena compartir la experiencia de este valiente joven, es un ejemplo para todos. No te vayas sin hacerlo.

¿Te gustó?
Etiquetas:

Te recomendamos

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!