Se arrodilla en medio de la calle para agradecer que la vida le dio una segunda oportunidad

En poco más de siete meses, el SARS-CoV-2 ha acabado con la vida de cientos de miles de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, más de un millón se ha recuperado de esta terrible enfermedad. Tan solo en América Latina, la cifra supera los 100 mil casos, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

Brasil es uno de los países de la región que había dado de alta a más pacientes con 2,74 millones de recuperados y un saldo de 115 mil fallecidos, Perú ocupa el segundo lugar de pacientes recuperados con 399 mil y México con 384 mil pacientes. Sin embargo, aún no existe un consenso científico para establecer dicha categoría y eso hace que cada país ponga en práctica un criterio distinto para combatirlo.

Quienes logran recuperarse son agradecidos con todo, con la vida, con los profesionales de la salud, con su Dios o dioses ancestrales. Y si no, veamos el caso de Romilio Jordán, un hombre humilde de 60 años de edad, oriundo de Guatemala, quien logró imponerse al virus a fuerza de resistencia y pudo volver a casa, con los suyos.

Además de las ganas de vivir demostradas por Jordán, el trabajo de los galenos fue fundamental para su restablecimiento, ya que, sin su voluntad, este hombre seguramente hubiera perdido la batalla contra el flagelo.

El hombre pasó un tiempo bajo observación, y cuando salió de su aislamiento, sus vecinos lo esperaban felices, con carteles de bienvenida y en compañía de su familia. Cuando regresó a casa, bajó del auto, cayó de rodillas y agradeció a Dios.

Este gesto de humildad y agradecimiento que tuvo enfrente de todos, en medio de la calle, quedó grabado en un vídeo que le ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, con cientos de comentarios, algunos criticándolo por dar gracias al cielo y no a sus médicos, otros felicitándolo por su inquebrantable fe.

“Lo cierto es que se logró zafar y ahora tiene una segunda oportunidad en esta vida”, comentó un usuario de las redes sociales.

Y es que, como todos sabemos, a su edad Romilio forma parte del grupo de alto riesgo de infección y su condición no era de las más deseables. Muchas de las personas mayores que enfrentan al coronavirus no logran recuperarse, pero él es la excepción a la regla, fiel ejemplo de que todo en esta vida es posible.

“Tú has sido fiel, Señor, te adoramos”, puede escucharse en el vídeo en las palabras de uno de los vecinos.

El coronavirus ha entrado en cada rincón del planeta sin pedir permiso ni ser invitado, e infectado a millones de seres humanos, cobrando la vida de muchas personas, pero también dejando a otros, con mejor suerte, una segunda oportunidad.

Gracias a los médicos, profesionales de la salud, voluntarios y todo aquel que haya colaborado con su granito de arena, hoy el valiente y resiliente Romilio ya se encuentra descansando en su hogar en compañía de sus seres queridos, tras librar la gran batalla de su vida.

Llevamos muy poco tiempo conociendo el nuevo coronavirus, por lo tanto, hacer predicciones de cuánto podremos estar protegidos y recuperar la normalidad continúa siendo aventurado en este momento. Comparte este gesto de gratitud.

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