Pensó que tenía un resfriado y tuvieron que amputar sus extremidades para salvarle la vida

Es común creer que un malestar corporal es un simple resfriado que mejorará después de unos días. Sin embrago, es posible que se trate de una infección tan grave que pueda tener consecuencias severas, incluso causar la muerte.

La historia de Chris Garlick, un padre británico de tres hijos, de 46 años y director de una clínica quiropráctica en Cardifc, es uno de esos lamentables casos.

Este hombre, masajista de profesión, jamás imaginó que los síntomas que tenía no eran causados por un resfriado común. Después de un par de días con malestar corporal fue diagnosticado con una sepsis producto de una infección bacteriana. Estuvo al borde de la muerte y para sobrevivir los médicos tuvieron que amputar sus extremidades.  

El sábado, 15 de julio Chris comenzó a quejarse de algunos síntomas de resfriado y gripe. Ese día no hizo mayor esfuerzo y guardó reposo con la esperanza de que el malestar cesara. El día siguiente tenían planificado ir a nadar en familia, sin embargo, Chris lejos de mejorar había empeorado y decidieron quedarse en casa.

Las horas de ese domingo pasaron y los síntomas de Chris no desaparecían, al contrario, comenzó a presentar fiebre muy alta y una debilidad general que le impedía trasladarse al baño. 

No podía caminar erguido y el dolor de cabeza era insoportable. Es lo último que recuerdo”.

Karran, su esposa, reconoció la gravedad de la situación gracias al curso de enfermería que estaba realizando. Inmediatamente llamó a NHS Direct y después de que el operador escuchó la jadeante respiración de Chris una ambulancia llegó a su casa.

Fue trasladado al Royal Gwent Hospital en Newport, donde fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos y conectado a un aparato de respiración asistida. Mientras los médicos lo examinaron recibió un tratamiento general de antibióticos.

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Karran dijo que todo sucedió tan rápido que parecía una pesadilla.

A las cuatro estaba hablando conmigo y a las seis estaba a punto de morir. Durante cuatro días me dijeron que iba a morir, por lo que me preparé para lo peor”.

A tan sólo horas de haber ingresado en el hospital, Chris luchaba por su vida. Los médicos realizaron todos los exámenes pertinentes y finalmente descubrieron que tenía sepsis, una grave infección generalizada causada por el sistema inmunológico que agrede a sus propios órganos y tejidos.

Durante la primera noche en el hospital Chris fue reanimado. Afortunadamente lograron estabilizarlo, pero estuvo en coma durante quince días. Los médicos informaron que la causa de la sepsis era una bacteria meningocócica.

Sus pulmones habían dejado de funcionar, su corazón no estaba bien, tenía una hemorragia generalizada porque no estaba coagulando”.

Karran explicó que la presión arterial de su esposo era muy baja y su cuerpo por instinto, trató de mantener activos los órganos vitales, lo que significó que la circulación de la sangre hacia las extremidades no fuese suficiente y le ocasionó la muerte de algunos de sus tejidos.

Chris y su esposa recibieron la visita de un consultor quirúrgico, quien les explicó que la necrosis estaba alrededor de las extremidades y estaban causando una deformación muy importante y grave en el cuerpo de Chris.

Este especialista les informó que lamentablemente la situación era muy crítica y que para salvar la vida de Chris debían amputar ambas piernas por debajo de la rodilla.

Karram recuerda que su marido le pidió que no le quitaran las piernas porque a él le encantaba caminar por la playa y quería seguir sintiendo la arena bajo sus pies. Con el dolor de su alma, ella no pudo complacerlo.

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Chris, consciente de que se encontraba entre la vida y la muerte, entró al quirófano el 30 de agosto para la cirugía donde le amputaron no solo las piernas por encima de las rodillas sino también su brazo izquierdo por debajo del codo.

El equipo médico logró salvar la palma y el pulgar de su mano derecha.

Les supliqué que salvaran todo lo que pudieran y lo hicieron. Estoy muy agradecido con los médicos”.

Después de siete semanas, Chirs progresó rápidamente logrando una recuperación mayor a la esperada por los médicos. Él quería estar en casa para la Navidad así que solicitó ser trasladado al Hospital Rookwood, en Cardiff para comenzar una rehabilitación más intensiva.

Antes no pensabas en cómo untar mantequilla en el pan tostado o cómo escribir en un teclado, simplemente lo das por hecho”.

Chris reconoció que es muy doloroso no poder hacer las actividades cotidianas. Comentó que haber superado la sepsis es una oportunidad de vivir para ser un nuevo y mejor padre y marido. Siente que aun le faltan muchas cosas por hacer antes de morir.

Mirror

Por ahora Chris y Karran no podrán trabajar y para ayudar a la familia con los gastos del tratamiento se ha creado una página en Just Giving para recaudar fondos. Puedes visitarla aquí.

Es una historia realmente estremecedora, todos en algún momento hemos sentido un malestar corporal que se ha tomado a la ligera sin mayor preocupación. Comparte con tus amigos y familiares, es importante prestarle atención a los avisos que nos da nuestro cuerpo.

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