«No quiero que nos separen» – Cinco hermanitos abandonados luchan por permanecer juntos

Es lamentable la realidad a la que tienen que enfrentarse algunos niños que ven sus derechos vulnerados por culpa de la negligencia de quienes se supone que deberían asumir la responsabilidad de cuidarlos.

Estos cinco hermanitos de Guatemala viven una dramática situación desde que su madre los dejó abandonados en una humilde vivienda en la que sobreviven sin alimentos, durmiendo en una sola cama y sin los servicios básicos.

Los padres de los menores López Ramírez se separaron tras años de numerosas discusiones y peleas, él formó otra familia y no quiere hacerse cargo de sus hijos.

Mientras que la madre, salió de la casa y no regresó, aunque prometió que volvería.

Deysi López Ramírez, de 12 años; Hilda, de 10; Ever, de 8; Sonia de 4; y Novia, de 3 años, se quedaron completamente solos. La mayor se ha hecho cargo de los demás y cada vez que alguien le preguntaba por su progenitora mentía diciendo que había salido a hacer diligencias de la familia.

Siempre mantuvo la esperanza de que su madre regresaría a casa, pero después de cinco meses no tienen rastro de ella.

Jessica Lorena Cantarero Cruz, Psicóloga de la oficina municipal de la mujer de Piraera, acudió a la vivienda en la que permanecían los menores después de que una ONG que le ofrecía ayuda a la familia se percatara de que nadie reclamaba el aporte.

La institución investigó y comprobaron que la madre de los niños no estaba en el municipio, desde entonces, las autoridades siguen el caso.

Los hermanos sobrevivían con alimentos que les daban.

“Tenemos varios días comiendo frijoles, mi mami no había dejado nada”, dijo Deysi.

Alejandra Ruíz Ramírez, prima de la madre de los niños, vive en una zona cercana bajo condiciones de pobreza extrema, ella encontró a los hermanos solos en la vivienda y se encarga de ofrecerles alimentos y ayudarlos como puede.

“Ellos han aguantado hambre, han sufrido por comida”, dijo Alejandra.

La Dirección de Niñez y Gobierno de Guatemala acordó que ella podría hacerse cargo de los niños si recibe ayuda para garantizar su vivienda, alimentación, vestido y educación ya que no cuenta con los recursos necesarios para asumir los gastos. 

Según la legislación de ese país, en caso de que ningún progenitor o familiar reclame a los niños deberán ser separados para que el estado asuma su custodia mientras son dados en adopción.

Pero ese sería el peor escenario para ellos, Deisy asegura que no quiere separarse de sus hermanitos.

Me gustaría estar siempre con mis hermanitos y nunca separarme de ellos. Me gustaría tener a mis padres”, dijo la niña de 12 años a quien le ha tocado asumir una responsabilidad que no le compete.

En lugar de estar estudiando, disfrutando de una actividad extra académica para fortalecer su disciplina y talentos, y compartiendo una rutina familiar bajo el amparo, protección y amor de sus padres, ha tenido que lidiar con el lado más cruel de la humanidad.

Sola, Deysi asume el compromiso de velar por ella y sus hermanos en medio de una precaria condición.

Según la psicóloga, la madre de los hermanos alegó que huyó por una enfermedad y que necesitó irse para buscar sus medicinas. Además, resaltó que era víctima de violencia doméstica a pesar de estar separada del padre de sus hijos, quien no quiere hacerse responsable de ellos.

Jessica, relató que cuando llegó a la vivienda, la primera reacción de los niños fue huir atemorizados, no confiaban en las personas que acudieron para ayudarlos hasta que comprendieron que recibirían apoyo.

Han sido meses muy duros para Deisy y sus hermanos, quienes a pesar de todo cuando recibieron ayuda volvieron a sonreír.

Alejandra, la prima de la madre de los menores está dispuesta a ayudarlos pero necesita la colaboración de muchas personas para hacer frente a los gastos y así los hermanos no tendrían que ser separados.

Este es el número al que los ciudadanos que quieran ayudar a los hermanos pueden comunicarse: 001 305 471 4219.

La noticia ha causado conmoción, se espera que los hermanos puedan tener la oportunidad de crecer y ser felices como merecen. Comparte este caso que nos invita a ser solidarios, a mirar alrededor ofreciendo una mano amiga y denunciar cualquier acto de negligencia infantil.

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