Nick Vujicic nació sin extremidades y se ha convertido en una gran inspiración para todos

Imagina cómo sería tu vida sin tener la habilidad de caminar, de agitar los brazos, de ocuparte de tus necesidades más básicas como cepillarte los dientes, darte una ducha o peinarte… Sin poder abrazar a tus seres queridos.

¿Te parece terrible? Son muchas las personas que han debido enfrentar su cotidianidad de esta manera y, a pesar de lo difícil que pueda parecer, han logrado llevar una vida normal e incluso han acumulado muchos más éxitos de los que una persona promedio podría alcanzar en toda una vida.

Nick Vujicic es uno de estos seres humanos maravillosos que te demuestran que los límites desaparecen cuando aprendes a levantarte después de cada caída.

Sin ninguna advertencia o explicación médica, Nick nació en el año 1982, en Melbourne, Australia, sin brazos ni piernas. Algo inaudito considerando que su madre se controló durante todo el embarazo y que 3 ecosonogramas fallaron en revelar semejante complicación.

Inesperadamente, sus padres se vieron ante el desafío de criar a un niño sin extremidades, pero de espíritu invencible.

“El día de mi nacimiento, mi papá estaba a un lado de mi mamá y pudo ver que mi hombro estaba desnudo, sin brazo. De la impresión vomitó y casi se desmaya, la enfermera tuvo que sacarlo de la habitación. Había nacido con focomelia, es decir, sin extremidades“, cuenta Nick.

Los médicos le dijeron a la familia de Nick que su hijo viviría en estado vegetal.

“Mi mamá dijo ‘Llévenselo, no quiero verlo‘, pero mi papá la consoló y le dijo ‘Es hermoso’. Me llevaron a casa, aunque a mi madre le tomó 3 o 4 meses aceptarme”, agrega Nick. A los 6 años, intentó durante meses usar prótesis, sin embargo, ya había aprendido hacer muchas cosas sin ellas y estas terminaron limitando sus movimientos.

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Nick fue la primera persona discapacitada en ingresar al sistema escolar de Australia, por lo tanto, no es difícil imaginar lo difícil que fue para este niño lidiar con el bullying en la escuela.

“Mis padres me decían que los ignorara, pero yo no quería ser especial. Yo solo quería brazos y piernas y ser como todos los demás”.

Desde muy temprana edad, Nick tuvo que lidiar con la soledad y la depresión. A los 10 años, desesperado, intentó quitarse la vida. Estaba convencido de que no valía nada y de que era una carga para sus padres. Pero todo cambió el día que conoció a un niño que no tenía brazos ni piernas y entendió que él tenía el poder de ayudarlo.

Según Nick, las batallas que ha librado las ha podido ganar gracias a su fuerza y a su pasión por vivir, pero, sobre todo, gracias a su fe en Dios. Asimismo, su familia, amigos y muchas otras personas que ha conocido con el pasar de los años lo han inspirado a continuar, con la vista siempre fija hacia adelante.

A Nick le apasiona nadar y practicar deportes extremos. Aquí se le puede ver compartiendo un emocionante momento con Bethany Hamilton, una aclamada surfista que perdió un brazo debido una mordida de tiburón.

A los 19 años, Nick emprendió una misión muy especial: compartir su historia con el resto del mundo con la intención de ayudar a aquellos que quieren darse por vencidos en la vida. Sin descanso, este admirable joven visitó muchos países, llevando su mensaje de amor y motivación a estudiantes, maestros, gente joven en general, empresarios y congregaciones religiosas.

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Hoy en día, los éxitos llueven para Nick: es un predicador activo, ha escrito varios bestsellers, es actor, músico y entre sus hobbies destacan la pesca, la pintura y el nado. En el 2007 se mudó a California y fundó una organización sin fines de lucro llamada La vida sin extremidades.

Nick además estudió y se graduó de Contador y Analista financiero. Actualmente, sus convocatorias superan las 100.000 personas y suele reunirse con líderes mundiales.

Cuando de joven Nick tenía pensamientos suicidas, solía asegurar que jamás conseguiría una esposa. Pero pronto la vida le demostró que no podía haber estado más equivocado. Nick sí se casó y actualmente tiene una hermosa familia, conformada por su esposa Kanae y sus 2 hijos pequeños.

Kanae, de origen japonpes-americano, y Nick se conocieron en Texas. Fue amor a primera vista.

Para Nick también es un milagro sentir cómo lo envuelven los brazos de sus hijos, cuando lo lo aprietan con fuerza manifestándole el amor más puro. “No hay nada mejor que un abrazo“, asegura, “Es un sentimiento de alegría, de plenitud, todo un ciclo para alguien que una vez no tuvo esperanza”.

El mensaje de Nick Vujicic para todos aquellos que alguna vez han sentido que no pueden más y que desean darse por vencidos es claro: “ámate, sueña en grande, no te rindas y recuerda que la esperanza lo es todo”.

Son muchas las personas a las que les beneficiaría conocer la historia de Nick ¡No dejes de compartirla!

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