Naomi Oni fue brutalmente atacada con ácido por una “amiga” que quiso desfigurar su rostro

Existen actos de mucha crueldad a los que no le podemos hallar explicación y que nos dejan impactados, ya sea por lo terrible del crimen, la víctima o la persona que lo comete, y es que en muchas ocasiones los perpetradores del crimen son persona allegadas a las víctimas.

Así fue el caso de Naomi Oni de Londres, Inglaterra, una joven que ahora tiene 25 años de edad, pero que para el momento en que fue víctima de un ataque con ácido tenía solo 20 años. El 29 de diciembre de 2012 comenzó como un día normal para la joven quien había estado temprano en casa reunida con su familia.

Tuvimos una reunión familiar en casa. Mi madrina, mi tío y varios primos habían venido de Irlanda, y mamá cocinaba. No quería ir a trabajar y dejarlos a todos”, comentó Naomi.

A pesar de no querer dejar a su familia para ir a trabajar, la joven cumplió con su responsabilidad por lo que a las 7:00 pm que era su hora de entrada ya se encontraba en la tienda, aunque no con un buen ánimo. Sin embargo, al pasar el rato junto a sus otros compañeros logró mejorar su actitud, ella recuerda haber compartido un buen momento y unas cuantas risas con sus colegas antes de dirigirse a casa a las 11:30 pm.

Naomi viajó en metro por un buen rato y después tomó un autobús para ir a casa de su madre, todo esto sin darse cuenta que era seguida por una persona en un Niqab (velo que cubre la mayor parte del rostro dejando solo expuesto los ojos de la persona que lo lleva). Durante su viaje, la joven se mantuvo conversando con su novio por teléfono.

“Fue tranquilizador hablar con él”, comentó Naomi, quien no esperaba que en cuestión de segundos su vida cambiaria.

Bajé del autobús, todavía hablando con mi novio e iba a cruzar la calle cuando sentí una presencia. Recuerdo haber visto los fríos ojos de una mujer penetrar en los míos. El resto de su rostro estaba oscurecido por su velo. No quería mirar atrás, así que di media vuelta”.

Pero ya era muy tarde para que la joven evitara el caos que estaba a punto de pasar en su vida, al momento de darse vuelta Naomi escuchó el sonido de un líquido esparciéndose por el aire el cual cayó en su cara, ella recuerda haber sentido el “chapoteo” en su rostro y empezó a sentir la mayor parte de su cara arder incluyendo su lengua.

El primer pensamiento de la joven fue que intentaban matarla así que, sin tiempo de sentir miedo, ella corrió hasta su casa sin mirar atrás, lo joven gritó durante todo el camino dividida entre el dolor y el terror de ser perseguida, Naomi recuerda sentir escalofríos al momento de haber llegado a su casa, así como el nauseabundo olor a químicos quemando su cara.

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La joven golpeó la puerta de su casa mientras gritaba: “¡Ácido! ¡Ácido!”. Recuerda a su madre abriendo y la expresión de sorpresa en su cara cuando la vio mientras ella continuaba gritando: “Mi cara se está quemando”. Naomi comentó sentir cómo salía “vapor” de su rostro y haber estado “temblando de asombro” mientras que en su mente un millón de pensamientos ocurrían.

Tu mente está en un millón de lugares diferentes. Tu piel se está quemando, tienes miedo y al mismo tiempo estás pensando: ‘¿Por qué alguien me haría esto? ¿Soy una mala persona?’”

Para suerte de Naomi, uno de los familiares que estaban en casa, su tía Nelly, era farmacéutica y reconoció qué le estaba pasando a la joven, así que de inmediato la ayudó a quitarse la ropa, la metió al baño e intentó diluir el ácido sulfúrico para evitar que causara más daño, mientras que su tío Charles llamaba a la policía y su madre a una ambulancia.

Los siguientes días pasaron de manera confusa y borrosa para la joven debido a la morfina que le fue aplicada durante su estadía en el hospital Whitechapel de Londres, después fue transferida a una unidad especializada en quemaduras, en el Hospital Broomfield en Chelmsford, Essex.

Me lavaron los ojos con solución salina y el moco amarillo siguió saliendo”.

La joven recuerda entrar y salir de la conciencia, así como escuchar voces que decían: “Sustancia corrosiva” y “Quemada terriblemente”. Además de esto, Naomi no podía ver y los médicos decían que las posibilidades de que su vista regresara eran pocas, pero este diagnóstico era desconocido por Naomi.

Afortunadamente, fue recuperando poco a poco su vista, pero ahora tenía que enfrentarse a una terrible realidad: su cara ya no era la misma. Ella recuerda que los espejos y ventanas fueron cubiertos cuando su visión empezó a regresar; a pesar de esto, ella logró vislumbrar su cara a través de la pantalla de un teléfono celular.

Mi rostro estaba quemado negro, carbonizado. Recuerdo haber pensado: ‘Nadie va a casarse conmigo ahora’”, cuenta Naomi recordando el momento.

Es como una muerte. La vieja Naomi era una persona divertida, a la moda, risueña y esa persona se había ido. Sentí que nunca me mezclaría con otras chicas ni volvería a tener una vida normal. Muchas veces pensé en quitarme la vida”.

Naomi se sometió a dos injertos de piel donde sus parpados quemados fueron sustituidos por piel de la parte trasera de sus orejas, mientras que su rostro fue reconstruido con piel de su muslo derecho, pero durante su estadía en el hospital para su recuperación pudo ver su reflejo en un espejo lo que la llevó a pensar en suicidarse.

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Recordando ese momento la joven comentó: “No tenía cabello ni cejas. Mis párpados habían sido quemados. No pude reconocerme a mí misma. Una parte de mi muslo había sido injertada en mi cara donde me había quemado la mejilla”. También dijo sentir que nunca podría volver a ser ella misma, no podía asimilar la situación por la que estaba pasando.

Mientras estaba en esa habitación del hospital viéndose al espejo, Naomi recuerda no poder dejar de llorar recostada contra la puerta del cuarto mientras se deslizaba hacia el piso junto con todas sus esperanzas, al principio no se sentía agradecida de estar viva y sentía que no valía la pena.

Sin embargo, con el paso del tiempo, según sus propias palabras: “Me reuní a mí misma”, y es que la joven sentía que no podía dejar a su madre sola, quien la había criado como madre soltera después de que su esposo regresara a su natal Nigeria.

Pero mientras lidiaba con su recuperación tanto física como emocional, también se enfrentaba al hecho de que su atacante seguía suelto y a la incertidumbre de no saber por qué ella había sido víctima de tal acto de violencia, ya que no había sido agredida como un intento de robo y no se tenía ninguna sospecha de quién podía haber estado debajo del Niqab.

“Llegué a la conclusión de que era una persona loca, y que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, comentó Naomi, quien tenía una vida bastante agradable, no se metía en problemas y contaba con buenos amigos… o eso era lo que ella pensaba.

Después de una larga investigación se logró encontrar a la culpable: Mary Konye, quien era amiga de Naomi desde la escuela. Esta mujer, cegada por los celos, cometió el cruel ataque y ahora se encuentra en prisión con una condena de 12 años.

Al analizar detenidamente su amistad, Naomi se dio cuenta que Mary contaba con un carácter explosivo, el cual ella había dejado pasar debido a la dura vida que había llevado, ella había tenido una crianza problemática y sufría de abuso escolar, uno de los motivos por el cual se hicieron amigas.

Pero Mary no sentía tanta lealtad hacia Naomi ya que durante una interrogación de la policía recordó haber sido amenazada con un ataque de ácido por aquella que creía su amiga, pero lo había desestimado debido a su amistad y a su carácter volátil.

Mary incluso asistió a la celebración de cumpleaños de Naomi en febrero del 2013, poco después del ataque. Acorde a lo que recuerda a Naomi, Mary llegó vestida de manera bastante provocativa, como queriendo demostrar la diferencia entre ella y la nueva cara maltratada de la joven.

Por fortuna este caso no quedó impune y el escuadrón de homicidios de Scotland Yard, quienes investigaban el crimen, lograron dar con la agresora tras un seguimiento de la mujer en el niqab a través de las cámaras de seguridad, donde pudieron identificar el bolso que llevaba la perpetradora del crimen, este coincidía con la cartera de Mary Konye, en la cual se encontraron salpicaduras del ácido sulfúrico con el que fue atacada Naomi.

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Mary fue acusada, para después ser sentenciada en el año 2014 a 12 años en prisión, pero lo más impactante es que la joven no sentía remordimiento por su crimen e incluso llegó a testificar en la corte que la misma Naomi se había arrojado el ácido para obtener sus 15 minutos de fama, declaración que después desmintió, pero que no la liberó de su condena.

A pesar de la tragedia por la que tuvo que pasar, Naomi ha ido superando poco a poco todo lo vivido, la joven sueña con ser una maquilladora profesional, aunque a pesar de ya haber terminado su curso como maquilladora no ha logrado conseguir un trabajo y teme que esto se deba a su cara; sin embargo, su ánimo no ha disminuido.

La joven también comenta que, después del ataque, su novio se distanció de ella y que desde entonces no ha tenido otra pareja, pero que en este tiempo a solas ha aprendido cómo amarse a sí misma, a darse valor y, aunque al principio tenía pocas esperanzas de una vida amorosa, ahora se da cuenta que el hombre indicado podrá ver más allá de las cicatrices.

Aunque todavía tiene días en los que al levantarse y mirarse al espejo se siente mal y un poco triste, sabe que podrá superar todos estos sentimientos encontrados e incluso ha decidido perdonar Mary por su ataque. Asegura que, a pesar de todo lo que ha sufrido y el camino que le falta por recorrer, ella merecer ser libre y seguir adelante con su vida y dice que a través del rencor no puede llegar a esa libertad.

Daily Mail / The Sun

Puedes ver a continuación el video de seguridad que fue clave para dar con la culpable de este terrible crimen:

Naomi no es la única víctima quemada con ácido, y es que a través de los años se ha visto un increíble aumento en casos como este, ya sea por asalto, robo o venganza, parecer ser una técnica que ahora se implementa con más frecuencia. Arthur Collins es otro de lo atacantes, él lanzó ácido en una pista de baile en un club nocturno y recibió una condena de 20 años el pasado mes de diciembre. Puedes recordar la noticia aquí.

Afortunadamente este crimen no ha quedado impune, todos debemos alzar la voz contra la violencia. ¡Comparte esta noticia!

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