«Mi hijo de 3 años se está muriendo» – Suplica a otros padres que valoren cada minuto en familia

Hay que valorar cada día la presencia de las personas que amamos y agradecer lo que tenemos sin quejarnos por aquello que nos falta. Sobre todo, si se trata de algo material, porque realmente lo que más importa es lo que no se puede comprar ni con todo el dinero del mundo: la vida y la salud.

A través de la experiencia de esta familia podemos crear conciencia sobre esto.

Jo Deeley, les suplica a los padres que valoren cada momento con su familia mientras acompaña a su hijo de 3 años en sus últimos días de vida.

“Mi hijo de 3 años se está muriendo y está viviendo sus últimos días encerrado”, relató la madre.

Jo y su esposo Matt Deeley, le ofrecen todo su amor a su hijo Xander, quien lucha contra un tumor cerebral.

Xander comenzó a manifestar episodios de mareos y vómitos el año pasado, sus padres atribuyeron los síntomas a una infección de oído. Poco tiempo después, el niño presentó pérdida de equilibrio.

“Comenzaba a gritar cada vez que lo recostaba para una siesta, agarrándose la parte posterior de la cabeza como si tuviera un dolor”, relató Jo.

Estaba muy preocupada, lo trasladaron al médico, y este les dijo que posiblemente se trataba de una infección de oído y le recetó antibióticos.

El tratamiento no funcionó y los síntomas de Xander empeoraban cada vez más, así que regresaron al médico.

“Todos pensaban que era una infección del oído particularmente grave, ya que pueden causar la pérdida de equilibrio. Ciertamente no culpo a los médicos, hicieron lo mejor que pudieron”, dijo la madre.

Jo no se quiso quedar con los brazos cruzados ante ese diagnóstico y empezó a investigar hasta que encontró a “The Brain Tumor Charity”, una campaña en Internet que luchaba para reducir los tiempos de diagnóstico de tumores cerebrales.

Cuando leyó la lista de los síntomas se asustó al reconocer varios indicios que mostraba su hijo.

Xander seguía vomitando con mucha frecuencia, lo llevaron al hospital y tras análisis de sangre, comprobaron que su nivel de azúcar era demasiado bajo.

Los médicos le hicieron una resonancia magnética y detectaron la presencia de una masa preocupante en su cerebro, les dijeron a los padres que tenía un tumor cerebral agresivo.

“Ya me había preparado para las noticias, por lo que había leído en línea, pero escucharlas en voz de los médicos fue muy diferente”, relató Jo.

Ante el tamaño y la posición del tumor, los médicos recomendaron operar al niño de inmediato, eliminaron la mayor parte de la masa, pero tuvieron que dejar algunos residuos que estaban alrededor del tronco encefálico.

Después de la cirugía, Xander permaneció en el hospital durante tres semanas, y finalmente fue diagnosticado con ependimoma anaplásico de tercer grado, lo que implica que las células se dividen rápidamente y presentan una estructura anormal.

Xander fue sometido a una segunda operación meses después para intentar extraer más partes del tumor antes de comenzar un tratamiento de quimioterapia.

Lamentablemente, la cirugía no tuvo buen resultado y se sometió a otra intervención para eliminar parte del nuevo crecimiento tumoral.

Le aplicaron un tratamiento de radioterapia, pero seis semanas después el cáncer empeoró, y detectaron dos tumores en su columna vertebral.

“Para ser honesta, se acabó la batalla. Nos dijeron que no podían hacer nada más. Fue absolutamente devastador. Debido a que el brote de coronavirus interrumpió los ensayos clínicos, y esa era nuestra única esperanza”, dijo la madre.

La única opción de los padres era llevar a Xander a casa y aprovechar cada día a su lado junto a su hija Elora, de 7 años, quien hace lo posible por ofrecerle los mejores recuerdos a su hermano.

“Me molesta cuando veo a la gente quejarse por estar encerrados en sus casas, mientras todo el país debe estar en confinamiento. Muchas personas saldrán de esto y algún día podrán regresar a sus vidas normales, pero ese no será nuestro caso”, relató.

Jo teme perder a su hijo pronto, insta a todos a pasar el mayor tiempo posible con sus hijos sin quejarse porque las escuelas están cerradas, porque esa es una grandiosa oportunidad para compartir y crear recuerdos grandiosos.

“Tenemos que atesorar cada momento con nuestros pequeños. Estamos todos juntos en esto, y tenemos que pensar en los más vulnerables, personas como Xander, y en cómo protegerlos”, alertó.

Su mensaje merece ser compartido, nos invita a hacer una importante reflexión. No te vayas sin hacerlo.

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