Lucha contra el tiempo para ver a su esposa en el altar y conocer a su hija antes de quedarse ciego

Si hay una fecha especial en la vida de una persona es el día en que se contraen nupcias y el nacimiento de un hijo. Pero, tristemente, hay acontecimientos que impiden ver los momentos más felices que tanto se han deseado.

Esta es la triste realidad a la que se enfrenta un joven de solo 21 años, llamado Charlie Macaulay, quien vive en el este de Hull, Inglaterra y está perdiendo la vista debido a complicaciones de la diabetes.

El sueño de este joven es poder ver a su prometida usando su hermoso vestido de novia el día de su boda y ver nacer a su bebé. Pero el joven padre está en una carrera contra el tiempo, antes de que pierda la vista para siempre.

Para Charlie vivir con diabetes no es algo nuevo, fue diagnosticado con la terrible enfermedad cuando solo tenía 3 años de nacido. Ha pasado 18 años sufriendo los estragos de la enfermedad.

Las complicaciones de salud de Charlie no tuvieron gran efecto hasta que ingresó a la escuela secundaria, cuando comenzó a ser acosado por sus compañeros por tener una bomba de insulina conectada a su estómago, para regular sus niveles de azúcar en la sangre.

Pero nunca imaginó que las complicaciones con su condición llevarían al desarrollo de retinopatía diabética en diciembre pasado, lo que ha causado un rápido deterioro en la vista de Charlie. Ha perdido la vista por completo en el ojo derecho y tiene poca visión en el izquierdo.

Pese a todo, Charlie asegura que solo quiere ver la llegada de su hija en julio y a su futura esposa, Billie Smith, en su vestido de novia en mayo, antes de que quede ciego permanentemente.

“Me casaría con ella mañana mismo, si pudiera. Solo quiero verla en su vestido, quiero ver mi boda y a mi niña, antes de que pierda mis ojos”, dijo Charlie.

Charlie ha sido sometido a seis operaciones en tan solo semanas, desde que recibió el fatal diagnostico en diciembre.

Su nueva condición le impide llevar su vida con normalidad: no puede ver la pantalla de su teléfono, ni los autos cuando cruza la calle, incluso se ha caído varias veces por no poder ver las escaleras.

“No puedo salir solo ahora, tengo que tener a alguien conmigo. Simplemente no quiero perder mi independencia, lucho con mi salud mental y es difícil asimilar todo esto”, señaló Charlie.

Afortunadamente, Charlie se ha encontrado con el apoyo de ángeles en el camino que le ayudarán a adaptarse a su nueva vida sin visión, para que pueda ser la misma persona independiente de siempre.

La organización Hull Charity Sight Support le ha brindado su ayuda incondicional, y está en proceso de inscribirse a un entrenamiento para aprender a utilizar un bastón al desplazarse.

Confiamos en que este joven pueda cumplir su sueño de ver a su hermosa esposa e hija, y que pueda afrontar todos los retos que la vida le depare de la mejor forma, con el apoyo y amor de su familia.

Comparte esta dramática historia con todos tus amigos y nunca dejes de agradecer a la vida por poder ver a tus seres queridos.

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