Les confiesa a sus seguidores el dolor que soporta para eliminar las manchas de su rostro

El concepto de belleza es una construcción mental y de la experiencia humana que, en la sociedad actual, los medios de comunicación se han encargado de sobrevalorar y dar un sentido vanidoso, convirtiendo a hombres y mujeres en esclavos de una obsesión por verse bien.

Pasa mucho, precisamente, en el mundo de los transmisores de información, valores y cultura que son los medios, donde varios actores y actrices, con tal de estar de punta en blanco, se les sale el tiro por la culata. Tal es el caso Fabiola Campomanes, una actriz y empresaria mexicana obsesionada desde pequeña con las manchas de su piel.

Según contó la mujer de 37 años de edad, desde niña tiene una manía con unas manchas en su rostro que está empeñada en hacer desaparecer. Tanta ha sido su obsesión, que se ha sometido a varios tratamientos para quitárselas, que a la larga le han ocasionado graves lesiones.

A través de un video publicado en sus cuentas de las redes sociales, Fabiola mostró que no la está pasando para nada bien. Con su rostro completamente limpio de maquillaje y sin filtros, se pueden observar las secuelas de tantas intervenciones para erradicar los lunares.

Después de su último intento su piel muestra una especie de dolorosas quemaduras o grietas.

“Mi piel está demasiado tratada, yo creo que ya no aguantó y se empezó a abrir, confío en que obviamente van a sanar, van a cicatrizar, van a estar bien”, comenta Fabiola en el video donde, visiblemente sensible, hace un llamado a sus fans para no obsesionarse con sus defectos.

Según aseguró la también empresaria azteca, la experiencia le ha enseñado la inutilidad, pero, además, los peligros que puede conllevar la insatisfacción personal. Dice que la vida está llena de cambios que hay que aceptar y no sirve de nada obsesionarse con la apariencia física. Debemos aceptarnos y valorarnos con nuestras virtudes y defectos.

“Lo más importante es el llamado de atención de mi propio cuerpo, de entender que no es bueno obsesionarse con nada, es una tontería real, hay que aceptar los cambios, porque todo cambia, eso es una constante en nuestras vidas, si no lo entendemos vamos a sufrir mucho”, expresó con lágrimas en los ojos, arrepentida.

Vestida con una bata de baño casera, la actriz expresó que es normal que a veces cualquier mujer soñaría con tener la apariencia perfecta de Helena de Troya, pero nada es perfecto o eterno, y lo que se logra es todo lo contrario.

“A veces es divertidísimo utilizar los filtros y ver esas pieles perfectas, pero la perfección no existe, no es real, la realidad de las cosas es que vamos a cambiar todos, nuestro físico se modificará y hay que fluir con eso. Confiemos en lo que es real, la energía que somos, en lo que hacemos sentir a las personas”, añadió Campomanes.

Cuando la belleza se convierte en el Norte de algunas personas, estas corren el riesgo de adoptar conductas obsesivo compulsivas que ponen en riesgo su salud, tanto física como mental. Afectan la autoestima, desencadenando trastornos de la imagen corporal, causados por la visión distorsionada de su cuerpo.

Esta vez, Fabiola aprendió una valiosa lección de amor propio, y aconseja cuidar el cuerpo por cuestiones de salud, pero sin que esto signifique obsesionarse con ello. Comparte esta historia con tus familiares y amigos.

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