Le regala una gran casa a la humilde familia que lo ayudó cuando era niño y más lo necesitaba

¡Qué hermoso cuando una persona sabe reconocer lo que otros hacen por ella! El agradecimiento habla muy bien de quien lo practica, tal es el caso de un joven filipino, que hizo inmensamente feliz a la familia que lo adoptó cuando era un niño, dándoles un regalo maravilloso.

Jayvee Lazaro Badile II comenzó su vida con muchos tropiezos, su padre biológico no pudo asumir la responsabilidad de cuidarlo, y se lo entregó en adopción a una humilde familia que, a pesar de vivir en condiciones de pobreza extrema, lo aceptó con mucho amor.

Nanay y Tatay fue la pareja que recibió a Jayvee en su humilde vivienda en Bucaue, Bucalán, uno de los barrios más pobres de Filipinas.

Con ellos también vivían dos hijos y otros cinco familiares, y a pesar de las muchas carencias económicas y dificultades que tenían, siempre estuvieron rodeados de amor y afecto.

No fue una vida fácil, todos la pasaban mal por la escasez de dinero, para sufragar los gastos, Nanay era vendedora y Tatay portero.

Como es de imaginarse el poder adquisitivo del grupo familiar de nueve personas en total, era extremadamente reducido.

“La casa se inundaba, como no podíamos pagar nos cortaban la luz, no había suministro de agua y el baño no funcionaba”, dijo el joven Jayvee.

Sin embargo, la precariedad de su día a día, fue la motivación para que el niño se propusiera como meta prepararse y salir adelante junto a su familia.

Siempre soñó con darle una vida digna a las personas que de manera tan desprendida compartían con él lo poco que tenían.

El tiempo fue pasando, y Jayvee cosechó los frutos de todos sus esfuerzos, se convirtió en un exitoso empresario.

Cuando tuvo la oportunidad de retribuir a sus padres por todo lo que le dieron, no lo dudó ni un segundo.

«Cuando Nanay y Tatay me adoptaron, no teníamos una buena vida. Nanay es vendedora, Tatay es portero. Ahora que tengo la oportunidad de devolverles algo de lo que me han dado, me voy a asegurar de que vivan bien y logren sus sueños disfrutando más de lo que podrían imaginar», afirmó el agradecido hijo.

Lo primero que hizo fue sacarlos del sitio donde por tantos años vivieron miles de penurias, estrecheces e incomodidades.

Les regaló una casa lujosa de tres pisos y siete habitaciones, tan grande y cómoda que fácilmente podrían dormir en ella unas veintiocho personas.

“Pagué esta casa en efectivo y fue construida en un año. Tiene siete habitaciones. Y no trajimos nada del antiguo lugar, salvo la televisión que le compré a mi familia como regalo de Navidad anteriormente, contó Jayvee.

La humilde familia estaba feliz con el noble gesto del joven, pero no solo les dio una hermosa vivienda, también los llevó a conocer varios países por el mundo: Australia, Nueva Zelanda y Dubai.

¡Eso se llama sembrar en buena tierra! Seguramente ninguno de ellos pensó que sus vidas darían un giro tan increíblemente bueno.

El joven siempre está pendiente de ellos, para que no les falte nada. Y ha compartido su historia en sus redes sociales, para la satisfacción de muchos internautas a quienes les ha parecido hermosamente conmovedora.

Que sigan disfrutando de las bendiciones que les da la vida por haber sido tan buenos y desinteresados, con alguien que necesitaba de ellos, y a Jayvee, un gran aplauso y el mayor de los reconocimientos.

Este gesto de amor y gratitud conmueve a muchas personas, no te vayas sin compartirlo.

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