Le dijeron que no podría por ser muy pobre pero recorrió 53 kilómetros diarios para ser médico

Los esfuerzos que durante años ha hecho un joven humilde de 20 años por fin han dado resultados. Lucas Ribeiro de Sousa está saboreando los frutos de sus sacrificios después de aprobar el curso de medicina en la Universidad Federal de Ceará (UFC), en Brasil.

Durante más de dos años, el joven de la pequeña ciudad de Horizonte, despertó a las 3:30 am para tomar un autobús y cruzar 53 kilómetros que lo separaban de la capital de Ceará en donde estudiaba.

El joven culminó la escuela secundaria en 2016 y obtuvo una calificación de 742.14 en el Examen Nacional de Escuelas Secundarias (Enem) 2019. Esto lo hizo merecedor del ocupar el puesto 21 en la lista de aprobados por el Sistema de Selección Unificado (SiSU), lo cual le ha hecho beneficiario de una beca completa en Fortaleza.

La Universidad Federal de Ceará, es la más importante del estado de Ceará y cuenta con tres campos en Fortaleza, entre los que se ubica el de medicina.

Después de recorrer hora y media en un autobús, Lucas debía caminar unas cuantas cuadras en la capital para llegar a sus clases.

“El Ayuntamiento de Horizonte ofrece un viaje que sale a las 4:40 am. Aún así, debía tomar un taxi en moto para llegar al centro [de Horizonte], ya que vivo en un distrito distante”, comentó el joven.

La madre de Lucas trabaja de forma independiente y su padre es agricultor pero los fondos monetarios en su hogar eran bastante escasos, así que decidió dictar clases de preparador a otros estudiantes para ganar un dinero extra.

Su peor época fue a principio de la carrera pues los materiales para las prácticas eran bastante costosos y sus padres no podían pagarlos.

Además, debía salirse de sus clases antes de la hora para tomar a tiempo el autobús que lo llevaba de regreso a Horizonte, pero ninguna de esas dificultades detuvo al joven.

Era demasiado caro para nuestra familia. Estaba tomando dinero de donde no tenía para llegar al centro de Horizonte, además de los gastos diarios con comida. Los sábados, cuando había clase, no podía ir. Fue financieramente inviable”, comentó Lucas.

En el camino para su preparación, muchas personas insistían en que le sería imposible lograr un lugar en el campo de la medicina pero nada de eso lo hizo desistir de su propósito. Ahora, después de haber terminado su técnico, Lucas cuenta con una beca para terminar la carrera.

“Quiero ser grande. La medicina es un curso sobrevalorado, así que cuando una persona como yo, del campo y pobre, decide ir por él, tiene que persistir a pesar de todo», comentó el joven.

Este chico es un gran ejemplo de perseverancia y progreso para muchos. No cabe duda de que las condiciones en las que nacemos no terminan por definir quiénes podemos lograr ser en el futuro.

En el caso de este joven hijo de un agricultor no hubo quien apostara a que lograría estudiar medicina pero ahora está a un paso de graduarse como profesional.

Lucas es ejemplo de progreso, comparte su historia y envíale sus bendiciones. Que su perseverancia se contagie a otras personas.

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