Les devuelven la esperanza a 14 niños que estaban completamente desamparados

Un gran corazón y deseo por aprender son las principales características de las parejas que han decidido convertirse en familias de acogida. Este es un mecanismo que da la oportunidad a niños y adolescentes de crecer y desarrollarse en un cálido hogar que, a diferencia de la adopción, no renuncia al vínculo familiar biológico de los menores.

Esta es la conmovedora historia de una pareja que, sin esperar nada a cambio, brindó cuidado e inagotable cariño a 4 niños que trajeron felicidad a su vida.

Carolyn P. y su esposo se conocieron en una tienda de alimentos, después ser novios durante 7 años dieron el sí a una vida juntos donde esperaban adoptar. Tras recibir una llamada, su viaje comenzó en 2015 con el acogimiento familiar de un niño de 3 años cuya madre no tenía hogar.

“Un sábado lluvioso recibimos una llamada. Nos dijeron que tenían un niño de 3 años, cuya madre no tenía hogar. Respondimos que estábamos interesados en tenerlo con nosotros, tal como lo hicimos con nuestras otras llamadas. Incluso bromeamos diciendo que probablemente tampoco seríamos elegidos esa vez. Pero nos quedamos boquiabiertos cuando nos volvieron a llamar y dijeron que estarían en nuestra casa en 30 minutos”, mencionó la admirable mujer.

Pasaron 6 maravillosos meses con el niño hasta que este pudo volver con su madre que quería que la pareja permaneciera en su vida; permitió que lo visitaran cada mes y dos años después les comunicó su deseo de buscar la custodia compartida, lo que los hizo sentir bendecidos.

“Afortunadamente fuimos premiados al compartir la custodia con ella tras dos años de retrasos en los nombramientos en la corte. Qué surreal fue celebrar con una madre biológica por tener la custodia de su hijo. ¡Qué experiencia surrealista poder decirle a nuestro pequeño niño que estaría con sus tres padres para siempre! Todos estábamos muy felices”, añadió la mujer.

Esto le tomó a la pareja 4 años donde el amor que desbordaba de ellos les permitió acoger a otros 14 niños de los cuáles 3 permanecieron por siempre con ellos y que, después de haber sido adoptados, mantuvieron una fuerte relación con sus abuelos biológicos y hermanos mayores.

Para esta pareja, el acogimiento familiar y la adopción no es un sacrificio en absoluto, pues son dichosos de experimentar momentos conmovedores al ayudar a familias y niños que necesitan apoyo. Tan significativa es esta forma de vida que invitan a las personas a realizar este acto encomiable con el corazón en la mano.

“Si has sentido que Dios obra en tu vida y colocó el acogimiento familiar o la adopción en tu radar, tómate el tiempo de considerarlo. Si no sientes que Dios te esté diciendo sí, Él puede estar preguntándote ¿por qué no? Nuestro ¿por qué no? se volvió un para siempre”, dijo la mujer.

Este es un gran ejemplo de lo inmensa que puede ser la generosidad de las personas que dan lo mejor de sí para ayudar a quienes lo necesitan, y que nos muestran que la familia viene en todos colores y que el amor y la disposición son lo más importante.

Esta pareja nos invita a no tener miedo de ofrecerle amor y protección a los niños que más lo necesitan, comparte su inspiradora historia de amor y solidaridad.

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