La reunión familiar de 14 personas termina en una tragedia que siempre lamentará el anfitrión

Desde comienzos del 2020, el coronavirus ha causado estragos en el mundo entero. Los especialistas recomendaron medidas de aislamiento social para mantener la curva de contagio bajo control, pero hay muchos países en donde la cuarentena ha comenzado a flexibilizarse.

Ya se han confirmado más de 20 millones de casos positivos de coronavirus en todo el mundo.

Por desgracia, muchos han interpretado esto como el regreso a la normalidad y el resultado ha sido un inesperado crecimiento de casos. Tony Green y su esposa decidieron que harían una parrillada (barbacoa) con casi 20 familiares.

Un par de días después, la mayoría comenzó a mostrar los síntomas de COVID-19.

“Pensé que el virus era una mentira. Creía que los medios de comunicación y los políticos sólo querían crear pánico para colapsar la economía”, admitió Tony Green.

La familia organizó la parrillada sin tomar muchas medidas de prevención ya que no creían que la pandemia fuese real. Días atrás, los locales habían comenzado a abrir así que muchas personas pensaron que lo peor de la pandemia había pasado.

La familia vive en la ciudad de Dallas en Texas.

Para el momento de la parrillada, aseguran que ningún miembro de la familia mostraba algún síntoma relacionado con el coronavirus. Sin embargo, los médicos han asegurado una y otra vez que puede haber miles de casos asintomáticos.

“Estoy teniendo dificultades para aceptar lo que pasó. Yo era el anfitrión. No sabemos quién lo tenía y quién lo propagó pero yo tuve la idea de reunirnos”, dijo Tony.

Ahora, la abuela de la esposa de Tony perdió la vida y su suegro está conectado a un ventilador mecánico para respirar. Hasta los momentos, 14 de los invitados han dado positivo para coronavirus y 12 de ellos parecen haberse recuperado tras un par de semanas.

Tony tuvo que pasar tres días en el hospital después de haber dado positivo.

La noticia de la reunión se dio a conocer en las redes y ha generado una enorme discusión sobre la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros en un momento tan crítico como este.

“Muchos me han asegurado que no es mi culpa, pero todo sucedió en mi casa”, se lamentó Tony.

Comprendemos lo importante que es para todos poder compartir con nuestros seres queridos. Sin embargo, la pandemia no ha pasado y debemos dar lo mejor de nosotros para poder cuidar nuestra vida y la de todos los que se encuentran a nuestro alrededor.

Son muchos los que se han negado a acatar las medidas de aislamiento. Puede que el caso de la familia de Tony se convierta en un claro llamado de conciencia. ¡Comparte!

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