La niña de 10 años que lleva su corazón en el interior de su bolso

Carol Mariana tiene 10 años, es de Bogotá, Colombia y literalmente carga su corazón en un bolso que la acompaña a todas partes.

En el año 2015 Mariana fue diagnosticada con un sarcoma en el hígado, fue sometida a ocho ciclos de quimioterapia muy efectivos para garantizar su recuperación.

Pero el tratamiento contra el cáncer generó consecuencias devastadoras sobre su corazón, cada vez debilitaba más. Ella presentaba síntomas como fatiga extrema, falta de aire y debilidad.

“Me ponía muy pálida, me sentía muy cansada”, dijo la pequeña. Vivir en esas condiciones cada vez era más complicado.

Había dos alternativas: un trasplante de corazón y un corazón artificial. Por ser sobreviviente de cáncer, su sistema inmune no sería apto para recibir un órgano con éxito.

Además, hay una alta escasez de donantes, sobre todo niños, así que esa opción no era factible en su caso.

Mientras que el corazón artificial representaba una esperanza para Mariana, que se convirtió en la paciente más joven en recibir un trasplante artificial de este órgano vital.

El doctor Leonardo Salazar, miembro del programa Corazón Artificial y de la Fundación Cardiovascular en Colombia, declaró ante los medios de comunicación que para ellos fue un desafío operar a Mariana.

Relató que el pequeño tamaño de su tórax complicaba la intervención, sin embargo, los resultados fueron exitosos.

Le implantaron un dispositivo que funciona como una turbina de alta tecnología que bombea sangre entre 4 y 5 litros de sangre, reemplazando la función del corazón de Mariana.

Por dentro un cable está conectado a la turbina que implantaron en su pecho y por un pequeño orificio en el área abdominal sale para ser conectado al “control”, un aparato que regula la actividad. Mariana siempre lleva consigo su “corazón” en su bolso.

El sistema necesita baterías que son reemplazadas cada 24 horas, le permite a Mariana tener una vida normal sin sumergirse al agua en playas ni en piscinas.

El dispositivo funciona treinta años aproximadamente y le ha devuelto la sonrisa a Mariana. “Ya puedo ser la niña normal que siempre quise”, exclamó la pequeña.

Mariana ha permanecido ingresada en el hospital 117 días, finalmente se va a casa tras recibir el alta médica muy complacida con su nuevo corazón en el interior de su bolso de color rosa.

“Ese corazón es nuestra alegría. Por eso vinimos, esa era la única posibilidad. No había más. Llegamos acá con miedo, la veo bailar, caminar, comer, hablar, y es un milagro”, dijo la madre de Mariana.

Afortunadamente el corazón de la pequeña seguirá latiendo con mucha fuerza dándole la oportunidad de crecer y lograr todos sus sueños.

En esta fundación han logrado hacer 20 trasplantes de corazones artificiales, 20 a pacientes adultos y 3 a niños.

Noticias Caracol

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