La madre de un niño de 13 años permite que llene 5 carritos de supermercado con útiles escolares

La tarde en que Tanya Glancy y su hijo Samuel fueron a la tienda para comprar útiles escolares, sorprendieron a todos los clientes y al personal que estaba presente al ver cómo el pequeño llenaba al menos cinco carros de supermercado con mercancía.

Cualquiera podría haber creído que se trataba de un par de compradores compulsivos pero no existe nada más alejado de la realidad. Detrás de una cuenta de más de 1.300 dólares existe una hermosa historia de solidaridad.

Con sólo 13 años, Samuel tiene un gran espíritu altruista.

Con el inicio del año escolar Samuel decidió hacer su primera buena acción de este 2021. Este chico de la comunidad de Logan, al sur de Brisbane en Australia, lleva años diseñando calendarios que posteriormente vende y cuyas ganancias van directamente a la Fundación Starlight. 

En esta ocasión el joven quiso hacer algo diferente y, comprometido no sólo con su educación, decidió ayudar a los estudiantes de escasos recursos. 

Junto a sus vecinos colectó algunos útiles escolares. Pero el mismo sabía que esto no era suficiente y utilizó sus propios fondos, así como algunos donativos para ir a la tienda y abastecerse con todo lo necesario para estudiar.

Samuel y su madre demoraron casi dos horas haciendo las compras y con los carritos llenos de cajas de lápices, cuadernos y hasta zapatos… no pudieron evitar levantar las miradas curiosas de algunos desconocidos.

«La mayoría de la gente sólo quería saber qué estábamos haciendo con todo, todos fueron muy amables», dijo Tanya.

Cuando las personas en la tienda se enteraron de lo que hacía la familia los aplaudieron e, incluso, algunos se animaron de sumar cosas al carrito para ayudar con esta buena causa. 

Ahora el joven tiene muchos insumos escolares para donar.

Samuel no desea ningún reconocimiento, él sabe perfectamente la necesidad que pasan algunos jóvenes y sólo desea hacer el bien y sacarles una sonrisa. Por ese motivo su madre no deja de apoyarlo y llenarse de orgullo.

“A él le gusta ver a la gente sonreír. Siempre busca la manera de marcar la diferencia y me sorprendió al poder comprar tanto con 1.300 $”, dijo Tanya.

Después de una tarde de comprar, madre e hijo se fueron a su casa con el corazón contento pero además muchísimo trabajo. Samuel y Tanya han clasificado cada uno de los útiles y armado kits que serán repartidos entre jóvenes de diferentes instituciones.

Más hermoso resulta el hecho de que este chico ha dispuesto de una parte de los donativos para ayudar a escolares en Vanuatu, un país oceánico.

La generosidad de Samuel y su madre está traspasando fronteras, ¡comparte su hermosa iniciativa y que su ejemplo ayude a inspirar a otros. ¡Comparte, nunca es tarde para ayudar!

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