La madre de un bebé con microcefalia cuenta que su hermana “ve más allá de las imperfecciones”

Grayson Taylor nació el 18 de marzo, le diagnosticaron una extraña afección que puede ser causada por el virus Zika. Padece microcefalia, un trastorno neurológico en el que la cabeza de un bebé tiene un tamaño mucho más reducido que el normal.

Rachel, de 37 años, y Josh Taylor, de 36, esperaron con mucha ilusión la llegada de su segundo hijo. Lucharon durante ocho años contra sus problemas de infertilidad hasta que le dieron la bienvenida a su hija Cordelia hace cuatro años. Celebraron su matrimonio en el 2006.

En el nacimiento de Grayson se produjeron complicaciones, los médicos notaron que tenía dificultades respiratorias, gracias al diagnóstico oportuno no tuvieron que hacer una cesárea de emergencia. Su cara estaba inflamada, su cabeza era notablemente más pequeña de lo normal.

Los médicos les dijeron que no había nada de que preocuparse, al ver el tamaño y la forma de su cabeza, aseguraron que esas características podrían deberse al parto.

Pero la forma de su cabeza no se normalizó, y finalmente dos semanas después con una tomografía computarizada comprobaron que se trataba de microcefalia, una anomalía que lo acompañaría el resto de su vida.

Generalmente se desconocen las causas del desarrollo de esta enfermedad que produce riesgo de sufrir epilepsia, parálisis cerebral, problemas de aprendizaje, pérdida de audición y problemas de visión.

Entre las causas de microcefalia están las infecciones durante el embarazo, exposición a toxinas en el útero o anomalías genéticas. También la infección por el virus zika. Esta afección afecta entre 2 y 12 bebés por cada 10.000 nacimientos.

“Actualmente esperamos los resultados de pruebas genéticas que nos pueden ayudar a determinar qué causó la microcefalia”, dijo la madre del pequeño.

Para Rachel y Taylor era muy difícil enfrentarse a la condición de su hijo, pero Cordelia hizo todo más sencillo. Se quedaron sorprendidos con el grandioso vínculo que creó con su hermanito, ve más allá de sus imperfecciones y lo trata con amor incondicional.

A pesar de su corta edad, está siempre dispuesta a ayudar a sus padres en el cuidado de su hermano menor.

“Cordelia estaba un poco preocupada por Grayson cuando llegó a casa, después de comprender su condición le expresa siempre su cariño, lo ama mucho y está orgullosa de tenerlo. Le encanta presumir ante sus amigos preguntándoles si han visto lo realmente lindo que es su hermanito”, relató la madre.

Cada mañana Cordelia se acerca a su hermano y le da un abrazo, lo alimenta con su biberón cuando él llora, le dice que sueña con llevarlo a Disneyland muy pronto.

 

Rachel insta a todas las personas a ver a quienes tienen discapacidad tal como su hija mayor lo hace con su hermano.

“Ella ve más allá de la apariencia de las personas. No nota las diferencias, ve a alguien a quien puede amar. Todos son especiales y sorprendentes a su manera, merecen ser tratados con amor y respeto”, dijo Rachel.

Los padres de Grayson y Cordelia se han enfocado en la valiosa lección de amor y tolerancia que les da su hija mayor.

Grayson necesita cuidados especiales, tiene reflujo silencioso y micro aspiraciones que le hacen toser y ahogarse con los alimentos.

También ha sufrido convulsiones, le hicieron una radiografía de tórax y una ecografía para revisar sus pulmones y su corazón.

“Ha sido muy duro ver a mi bebé pasar por tantas pruebas, la resonancia magnética fue lo peor, se la hicieron bajo sedación y le costó salir de los efectos de la anestesia.

Durante las pruebas, sus padres no pueden acompañarlo, su corazón se estremece al escucharlo llorar afuera.

Le angustia conocer que el pronóstico de vida de Grayson no sea el mejor, ha sido muy duro para ella y su esposo enfrentarse a tanta incertidumbre y dolor.

En medio de la triste experiencia que vive esta familia, vale la pena rescatar el comportamiento de Cordelia, una niña de 4 años que sabe lo que es el amor verdadero. Compártela.

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