Un niño de 12 años funda una escuela para enseñar a 36 humildes niños de su comunidad

Nicanor Quinteros a su corta edad le ha dado una valiosa lección al mundo, decidió fundar una escuela en la casa de su abuela en la que ayuda aproximadamente a 30 humildes niños que no pueden recibir educación por su precaria situación económica.

Pero eso no es todo para este valiente y noble niño de 12 años, además de la escuela sueña con tener un comedor donde se puedan alimentar muchos pequeños desfavorecidos.

Utilizando palos y nylon Nico construyó la pequeña escuela en la que se dedica a ayudar a sus compañeros y vecinos con sus deberes evitando que pasen tiempo en la calle.

Todo comenzó hace tres años, Nico tuvo la iniciativa de tener una escuela para ayudar a otros niños y la pobreza no fue una limitante. No fue necesario tener un amplio espacio, ni una estructura acondicionada con todos los implementos que se supone que debería haber en un centro educativo.

Nico vive desde hace siete años en la casa de su abuela, Ramona Quinteros, en el barrio Las Piedritas 2, en el fondo de la vivienda fundó la escuela que nombró: “Patria y Unidad”.

Asegura que la primera palabra es para rendirte tributo a su país y la segunda para recordar a los niños el valor de estar unidos.

Nico dividió la escuela en tres aulas de clase que dividió con cortinas, una para nivel inicial, otra para alumnos de primero, segundo y tener grado y otra para los de cuarto, quinto y sexto.

Los niños trabajan sobre cajones de verduras convertidos en mesas, y una pieza de una secadora de ropa con un fierro y una piedra es la campana con la que avisan a los niños que llegó la hora del recreo.

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La pizarra en la que escriben son cartones, la escuela cuenta con un botiquín de primeros auxilios y una bandera a la que rinden tributo en fechas patrias, con un grabador y un micrófono entonan juntos el himno.

Cuando llega la hora del recreo se dibuja una sonrisa en el rostro de los niños, Ramona prepara un té calentito para todos y comparten un pedazo de pan.

“Le pido a cada niño que traiga un saquito de té y mi abuela me ayuda ofreciéndoles algo para comer. Como muchas veces vienen al medio día, mi sueño es tener un comedor para alimentar a todos los que asisten a la escuelita o a aquellos vecinos del barrio que lo necesiten”, dijo Nico en una entrevista que ofreció para un medio de comunicación local.

En la escuela no podía faltar la dirección, es una oficina en la que Nico tiene un escritorio, la cerró con dos palets, tiene un ordenador sobre la mesa y pruebas que corregir, además, lápices que suele dividir incluso en tres partes para que todos los alumnos tengan uno.

Aunque Nico dirige la escuela que fundó él asiste cada día a una, se traslada en bicicleta cada día en un trayecto de 40 minutos, no falta ni cuando el clima es inclemente.

LN / El Debate

“Tengo que ir para aprender y así poder enseñar en mi escuela”.

Llega a la casa donde vive con su abuela al mediodía y los niños desde que lo ven acercarse le preguntan: “¿Nico hay clases?”, la respuesta siempre es afirmativa, en la escuela “Patria y Unión” nunca se suspenden las clases, y para que nadie se quede sin la oportunidad de estudiar abre en dos turnos para que Nico también tenga tiempo de hacer sus deberes y preparar las clases de apoyo.

Cuando las ganas estan, lo material no es un límite.

UN EJEMPLO A SEGUIR: La emocionante historia de Nicanor.

Publiée par Canal 8 San Juan sur Jeudi 10 mai 2018

El gesto solidario y altruista de este niño se ha ganado la admiración del mundo entero, Nico está cambiando la vida de muchos pequeños que lamentablemente no pueden tener una infancia en la que disfruten de sus derechos.

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No te vayas sin compartir su historia, no hay excusas cuando se tiene la voluntad de ayudar.

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