Acaba encausado por pedirle a la madre de su paciente que se levante el velo

Hay profesiones que tienen un grado de compromiso que va más allá de la vida, como es el caso del de la medicina. Realmente es indispensable no solo tener los conocimientos, sino la vocación de servicio.

Keith Wolverson, de 52 años, es un médico de cabecera acusado por pedirle a una mujer musulmana que levantara su velo para escuchar mejor lo que ella tenía que decir sobre los síntomas de su hija de 5 años, quien era la paciente.

El doctor Keith sintió que su corazón se aceleraba tras encontrar un gran sobre con el sello del Consejo Médico General (GMC). Reconoció que sentía temor ante las consecuencias después de leer lo que había dispuesto GMC. Realmente esta investigación lo dejó completamente sorprendido.

Sabía que sería objeto de una investigación por discriminación racial y podía perder su licencia para seguir dedicándose lo que por 23 años ha hecho con tanta pasión y vocación.

Todo sucedió en mayo del 2018 cuando trabajaba en su turno habitual en el Royal Stoke University Hospital, y había sido consultado por una mujer musulmana que llevaba un velo completo.

Esta mujer llevó a su hija de 5 años para que el doctor tratara su dolor de garganta, pero según el doctor la voz de la madre se amortiguada por el velo y era muy difícil de entenderla. El doctor le pidió muy cortésmente que se lo quitara.

Dijo que no había ninguna señal de que la madre estuviera molesta durante la consulta, pero ella le dijo a su esposo que le pareció que el médico estaba furioso y media hora después su esposo llegó a la clínica e hizo una escena de enojo.

Un año después, el GMC informó que iba a iniciar una investigación formal sobre el incidente. Pero lo cierto es que esto es una amenaza de gran impacto en su vida tanto profesional como personal.

El doctor Keith desde junio no ha podido trabajar en el Hospital de la Universidad Royal Stoke y está planeando alejarse de la medicina, a pesar de tener un impecable desempeño durante los 23 años en la práctica general.

“Pensé, no voy a ser una víctima aquí. Puedo sentir lástima por mí mismo, o puedo ser ese hombre inglés decente y honorable que se pone de pie, como me criaron”.

Así que eligió la última opción y cuestionar lo que para él fue un enorme error judicial.

El doctor decidió publicar su caso en las redes sociales a pesar de sentir miedo por la posibilidad de ser expuesto delante de un panel disciplinario por esta acusación e ignoró los consejos de amigos y colegas para que no hablaran sobre su situación.

Inició la petición de firmas en el sitio web change.org, para evitar el despido. En cuestión de días esta iniciativa alcanzó más de 59.000 firmas de partidarios de que fuera exonerado manifestando que el doctor estaba actuando en el mejor interés de su hija y que no había discriminación religiosa o racial.

El doctor dijo que durante años ha atendido a pacientes musulmanes a quienes les ha pedido que por favor se quieten el velo para escuchar mejor. Es muy importante una comunicación fluida.

La doctora Amra Bone, destacada investigadora islámica y única juez británica de la corte de la Sharia dice que no es obligatorio que las mujeres musulmanas se cubran la cara, según las cuatro principales escuelas sunitas de jurisprudencia islámica. Más bien, para algunos, es una elección personal que debe ser respetada.

Sin embargo, ella cree que debería haber una investigación sobre lo qué sucedió para establecer la verdad del asunto, evitar que se repitan con la capacitación en concienciación cultural a los profesionales y no tener que recurrir a castigos innecesarios.

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El doctor Keith dice que el caso le ha causado un enorme estrés y vergüenza, y ha puesto una tensión considerable en su matrimonio y mientras tanto tiene un ingreso modesto al administrar tratamiento para la fiebre del heno y para el dolor en las articulaciones a clientes privados.

Comparte esta noticia, y dejamos saber tu comentario sobre este “caso histórico” cómo lo llama el doctor Keith.

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