Una enfermera evita que un bebé pierda la vida por hambre a causa de un diagnóstico errado

Se supone que uno asiste al médico y la posibilidad de recibir un diagnóstico equivocado no pasa por nuestra mente.

Sin embargo, historias como estas nos advierten que debemos considerar el beneficio de la duda y recurrir a otros tipos de exámenes o especialistas para contrastar los diagnósticos, especialmente si se trata de un bebé.

Aimee Byron de 18 años y Will Jones de 21 años, se sintieron engañados por los médicos que diagnosticaron la rara enfermedad de Jamie Jones, su bebé recién nacido como indigestión y casi le cuesta la vida.

Afortunadamente una partera cambió su destino tras darse cuenta de que algo estaba muy mal con Jamie, quien casi muere de hambre después de haber sido mal diagnosticado con indigestión.

Jamie vomitaba violentamente después de comer, realmente no se estaba alimentando con nada, todo lo rechazaba y si no hubiese sido por la enfermera hubiese vivido solo una semana más.

No había ingerido una sola comida completa durante las primeras tres semanas de vida. Extrañamente un médico de cabecera le recetó medicamentos para la acidez estomacal y la indigestión.

Le dijeron que eso era “normal” que los bebés tengan algo de reflujo cuando se alimentan. Pero Jamie no mejoraba. Inexplicablemente los médicos no se dieron cuenta de que el conducto por donde pasaba la comida a su estómago era demasiado estrecho.

Aimee estaba totalmente frustrada por la cantidad de veces que había ido a buscar ayuda y la respuesta era que no había de qué preocuparse. Incluso le pidieron que dejara de cuidarlo tanto.

Cuando Jamie estaba a sólo unos días de morir, por fortuna una enfermera recogió sus registros médicos e inmediatamente se dio cuenta que algo estaba muy mal.

La enfermera llamó por teléfono a Aimee para que le realizaran exámenes de sangre, una ecografía y una evaluación física, y finalmente se descubrió a tiempo la causa de la enfermedad de Jamie.

Los resultados indicaron que el pequeño tenía estenosis pilórica, un estrechamiento de la abertura desde el estómago hasta el píloro, la primera parte del intestino delgado.

Jamie fue sometido a un procedimiento de urgencia para ensanchar el estómago en el Royal Alexandra Children’s Hospital en Brighton, y está camino a su recuperación total.

“Si se hubiera quedado una semana más, probablemente no estaría aquí ahora”.

Fue muy aterrador para sus padres escuchar eso. Sin lugar a duda la enfermera se convirtió en la heroína de este pequeño y de su familia.

“Siempre estaba llorando. Nunca dudé que algo andaba mal. Era tan débil y pequeño. Su cuerpo se habría rendido”.

Jamie pesó 4,025 kilos cuando nació el 23 de enero en el Hospital Queen Alexandra en Portsmouth. Sus padres estaban muy emocionados cuando lo llevaron a casa en Fareham, Hampshire.

Lo que nunca imaginaron fue que, a diferencia de otros bebés recién nacidos Jamie no podía contener la comida, tras ingerirla la vomitaba violentamente.

A las 3 semanas de edad, pesaba solo 2.946 kilogramos y ya había visitado una docena de profesionales de la salud que no podían entender qué estaba mal.

“Toda la ropa que le compramos ya no le quedaba. Tenía miedo de pensar qué era lo que estaba pasando. Me preguntaba si era algo que estaba haciendo mal”.

Para el 10 de febrero, a los 18 días de haber nacido, Jamie había perdido casi todo su peso.

“Ya no había nada que pudiéramos hacer. Simplemente no dejaba de estar enfermo”.

Algunos médicos le diagnosticaron alergia a la lactosa o un virus y lo enviaron a su casa. Le recomendaron una fórmula sin lactosa. Todo se resolvió finalmente cuando una partera llamó a Will y Aimee para concertar una cita después de detectar algo en los registros médicos del bebé.

La familia estará por siempre agradecida con esta mujer que salvó la vida de su hijo. A los 23 días de edad, Jamie fue sometido a una cirugía a través de su ombligo para aliviar los músculos tensos que asfixiaban su sistema digestivo.

“La operación cambió nuestras vidas. Finalmente comenzamos nuestra vida familiar junto a él. Jamie era perfecto, empezó a sonreír”.

Ahora los padres de Jamie quieren advertir a otras familias sobre esta condición y evitar consecuencias que pueden llegar a ser fatales. Ayudemos a Will y Aimee compartiendo su caso.

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