A los 5 años se queda desamparado en la calle y crece con la esperanza de encontrar a su familia

En la vida te puedes encontrar con personas que traen una serie de vivencias y recuerdos. Muchas con grandes éxitos acumulados, pero cuando escarbas un poco en su pasado, no puedes siquiera imaginar cómo es que llegaron hasta dónde están.

Como lo que le sucedió a Saroo Brierley, un exitoso empresario hotelero de 38 años, de orígenes indios, residente en Australia. Nadie podría sospechar que detrás de ese hombre brillante, se esconde el más duro pasado.

Cuando tenía apenas 5 años, terminó en la calle completamente desamparado tras un viaje en tren con su hermano. Vivían en condiciones de extrema pobreza.

“Era tarde en la noche. Nos bajamos del tren y estaba tan cansado que me senté en una estación de tren y me quedé dormido. Pensé que mi hermano volvería para despertarme, pero cuando desperté no estaba. Vi un tren delante mío y me subí pensando que ahí estaría esperándome mi hermano», cuenta Saroo sobre el inicio de lo terrible noche que marcaría su vida para siempre.

Pero su hermano nunca estuvo ahí, se despertó sobresaltado 14 horas después rendido. ¡Había llegado a Calcuta!

El pobre Saroo terriblemente asustado sólo veía miles de personas, a las que sólo les hacía preguntas. El panorama era desolador, imagínate lo que supone un pequeño de 5 años vagando solo expuesto a todos los peligros.

Fue así como se convirtió en un mendigo más en las calles, aprendiendo a manejarse y sin poder confiar en nadie. Incluso cuando un desconocido le protegió abrigo y techo, él huyó, algo le decía que nada bueno podría esperar de él.

Pero no todo estaba perdido, terminó en un orfanato donde finalmente una pareja de Tasmania lo adoptó. Había tenido que resignarse a no encontrar su camino a casa, ahora por lo menos aparecía una familia que le ofrecía amor y así terminó haciendo su vida en Australia.

Sin embargo, conforme creció ese deseo por encontrar a su familia se hizo más y más fuerte. Pero el gran problema era que al haberse perdido sin saber leer, no sabía el nombre de su ciudad, no podía pedir ayuda para regresar con tan poca información sobre el paradero de su familia.

Todo lo que le quedaba de sus lazos de sangre eran recuerdos. Así que se le ocurrió ir a Google Earth para ver si podía reconocer algo del lugar en el que nació y vivió los primeros años de su infancia.

Y de pronto vino la luz…

“Multipliqué el tiempo que estuve en el tren, aproximadamente 14 horas, con la velocidad de los trenes de la India y se me ocurrió una distancia aproximada, eran alrededor de 1.200 km”, dijo Saroo.

Tras dibujar un círculo en el mapa con el radio aproximado desde donde creía podía vivir su familia, de milagro dio con sus orígenes: Khandwa.

“Cuando lo encontré, lo alejé un poco y lo encontré navegando desde la cascada donde solía jugar”, fue el increíble testimonio de Saroo.

Con ese dato se puso en marcha de inmediato a su ciudad y a su barrio, Ganesh Talai. Pero no todo sería tan sencillo.

“Cuando llegué a la puerta, vi un cerrojo. Parecía viejo y estropeado, como si nadie hubiera vivido allí durante mucho tiempo”.

Como él tenía una foto de su familia y sí que sabía los nombres de todos, un vecino le dijo que se habían mudado. Hasta que de pronto apareció otra persona que le dijo que sabía dónde estaba su madre.

“Me sentí entumecido y pensé: ‘¿Estoy escuchando lo que creo que estoy escuchando?’, recuerda Saroo.

Pero cuando lo acompañaron al sitio en el que presuntamente vería a su madre biológica después de tantos años no logró reconocerla de inmediato.

“La última vez que la vi, tenía 34 años y era una bella dama, había olvidado que la edad le ganaría. Pero aun conservaba sus rasgos faciales, el recuerdo de su rostro todavía estaba allí, la reconocí y le dije: ‘Sí, tú eres mi madre’. Tomó mi mano y me llevó a su casa. No podía decirme nada. Creo que estaba tan impresionada como yo. Tenía algunos problemas para comprender que su hijo, después de 25 años, había reaparecido como un fantasma.”

La madre jamás había perdido la esperanza de encontrarlo, después le dijo que tristemente su hermano, el que lo acompaña en aquel viaje de tren nunca regresó a casa. Le contó que lamentablemente hallaron su cuerpo, había fallecido tras ser atropellado por un tren.

Aunque le dolía en el fondo del alma haber perdido a su hermano, por fin Saroo volvía a conciliar el sueño tras haber encontrado a su familia, con la que no perdió el contacto.

Ahora, ya con el pasar de los años y siendo un hombre influyente, una productora de cine conoció su historia y quedaron tan impactados que tras hacer una adaptación la llevaron a la pantalla grande y así se creó la película Lion, que relata esta apasionante historia del pequeño Saroo en busca de su camino de regreso a casa.

Este es un caso de la vida real que merecía ser llevado al cine, millones de personas se han conmovido con el desenlace de la historia de este niño que logró vencer las adversidades gracias al amor que recibió. Compártelo.

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