La historia de Madame Walker, una mujer que pasó de lavandera a crear su propio imperio

En la historia escrita, el papel de la mujer ha tenido muchos obstáculos para poder desarrollar sus intereses y capacidades. Muchas mujeres, sobre todo las que se arriesgaron a salir de la norma tuvieron que luchar contra la incomprensión de la sociedad de su tiempo, el racismo, o simplemente contra una absurda discriminación por el solo hecho de ser mujer, la clase social o la identidad étnica.

Esta es la historia de la primera mujer afroamericana en ser millonaria

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Algunas lograron hacer historia y convertirse en referentes directos de lucha y amor propio. Un ejemplo de ello es la auténtica historia de Sarah Breedlove, más conocida como Madame C.J. Walker.

Nació en Luisiana, en 1867, en una plantación. Hija de esclavos emancipados, quedó huérfana a los 7 años, se casó a los 14, fue madre a los 18 y quedó sola con su hija cuando solo tenía 20 años.

La historia de esta mujer está llena de desafíos, perseverancia, de un infinito sentimiento de lucha y deseo por salir adelante. Cuando sus padres murieron se mudó con su hermano mayor a la ciudad de Vicksburg, donde trabaja como sirvienta.

Fue víctima de malos tratos en manos de su primer esposo, quien terminó abandonándola y con la responsabilidad de criar sola a su hija, Leia.

Madame C. J. Walker captada en fotografía entre 1905 y 1919.

Debido a la difícil situación de estrés en la que se encontraba perdió gran parte de su cabello. Decidió trasladarse a Saint-Louis donde se ganó la vida lavando ropa para gente adinerada de la ciudad. Ahí conoció a Annie Turnbo Malone, fabricante de productos para el cabello rizado, característico de su raza.

Sin embargo, no fue solo una empleada, el interés de Madame por estos productos fue en aumento, su curiosidad y determinación la ayudaron a convertirse en una mujer con estatus.

Lelia Walker, hija de Madame C. J. Walker, hace la manicura en uno de los centros de belleza que creó su madre.

Todo comenzó cuando Madame decidió lavar la ropa de Annie Turnbo Malone, a cambio de productos para combatir su alopecia. Madame supo ver una oportunidad y creó en la cocina de su casa una crema para el cabello que llamó Wonderful Hair Gromer. Increíblemente, fue todo un éxito.

Eventualmente, se convirtió en agente de ventas para comercializar los productos Malone de puerta en puerta, y en 1905 se mudó a Denver-Colorado para vender los productos en esa ciudad.

Lata de crema para el cabello de Walker.

Al mismo tiempo, Madame estaba decidida a darle un giro a su historia, por lo que se terminó de animar para crear su propio negocio de productos para el cabello.

Cuando tenía 38 años le dio una nueva oportunidad al amor y se casó con Charles Joseph Walker, de quien tomó el apellido para ser conocida como Madame C. J. Walker. Él era un publicista y la ayudó a promocionar su nuevo producto para el cuidado y acondicionamiento del cuero cabelludo.

El negocio de Madame comenzó a florecer, viajó por todo el país para conseguir nuevos clientes y hacer demostraciones de cómo aplicar la pomada, los peines calientes y un tipo de cepillado especial.

Para 1908 se mudaron a Pittsburgh-Pensilvania, ahí comenzó a capacitar a culturistas del cabello, esto incluía una licencia como agente de ventas y comisiones bien pagadas.

Estudiantes de la Escuela de Belleza de Madame C. J. Walker en 1942.

Poco a poco fue inaugurando varias sedes, una peluquería y una escuela de belleza donde capacitaba principalmente a mujeres. Cerca de 20.000 mujeres realizaban labores como agentes de ventas de su marca.

Mientras su negocio ascendía a la cúspide, su matrimonio iba cuesta abajo, Walker no solo era irresponsable con las finanzas, también fue acusado de tener aventuras con otras mujeres. Aunque se separaron en 1912, Madame Walker siguió teniendo trayectoria mientras que el hombre que le dio el nombre pasó al anonimato.

Sarah Breedlove murió el 25 de mayo de 1919 a los 51 años de edad a causa de una insuficiencia renal y complicaciones por hipertensión.

Su legado se mantiene hoy día en Madam Walker Legacy Center, en Indianápolis, su misión es “inspirar, involucrar y capacitar a las personas en nuestra comunidad culturalmente diversa”, según lo indica su propia web.

Netflix contó su historia en la exitosa serie llamada Self Made.

El nombre de Sarah Breedlove está registrado en el Salón Nacional de la Fama de la Mujer, una institución estadounidense creada en 1969.

Fue considerada la mujer afroamericana más rica de Estados Unidos. Al momento de su muerte, se estimó su fortuna cerca del millón de dólares, mucho dinero para la época.

La historia de Madame Walker es de gran valor no sola para la mujer afroamericana, sino para todas aquellas que quieren hacerse valer por sí mismas en una sociedad donde los prejuicios son una constante.

Ser mujer es sinónimo de lucha, entrega y pasión. Admiremos a quienes con pasos firmes lograron hacer historia.