Hacen llorar al humilde empleado que caminaba 14 kilómetros diarios para trabajar

La solidaridad es un sentimiento de unidad, que nos mueve a dar sin esperar algo a cambio y que siempre se agradece. Es la base de los más altos valores humanos e individuales como son la empatía, la amistad, la lealtad, y como en el caso de nuestro siguiente relato, el compañerismo por sobre todo lo demás.

Esta es la historia de un amante de la buena mesa y reputado chef de nombre Walter Fortino, quien está al frente de los fogones del restaurant Don Florencio, ubicado en la ciudad de San Martín de los Andes, Argentina.

Walter ama profundamente su profesión y se entrega a ella cada día, con toda esa genialidad que vierte en sus creaciones culinarias. Sin embargo, debía hacer un largo recorrido de 14 kilómetros de distancia en bicicleta o a pie, de ida y vuelta, para poder llegar a trabajar.

Y es que, Fortino reside demasiado alejado del cosmopolitismo que plena la zona donde se ubica el restaurant. Sin embargo, Walter es extremadamente celoso con la puntualidad. Es el primero que llega y el último al cerrar.

Además, es sumamente querido por todos sus compañeros de faena. Lo cual se demostró cuando estos, en grupo, se unieron para comprar una motocicleta y regalársela al jefe de cocina. Todo para que pudiera llegar con mayor comodidad a su trabajo. Algo digno de toda nuestra admiración y nuestro respeto.

Todos los colegas de Walter estaban organizándose a sus espaldas para sorprenderlo. Si bien tardaron algunos meses recolectando todas las propinas del verano, lograron por fin llegar a la suma requerida y comprarle la moto nuevecita, coronada, además, con un delicioso pastel para celebrar su cumpleaños.

Por su parte, Graciela, su esposa, no pudo contener la emoción y de inmediato captó la escena de la entrega de la moto a Walter y la subió a sus redes sociales.

“No sabes lo que lloramos. Llegó y me mostró el casco y dije: ‘Joya, más protegido en la bici’. Me dijo que había más, yo pensé en el pastel, ¡pero al salir de casa vi la moto! No lo podía creer”, comentó Gisela.

Como era de esperarse, la historia se popularizó rápidamente entre los usuarios, quienes se deshicieron en cientos de comentarios positivos frente al noble e inesperado gesto llevado a cabo en colectivo. Adicionalmente, esta acción le reportó al restaurante una creciente ola de buena publicidad.

“¡Qué afortunado! Sus colegas le hicieron este inesperado, pero tan necesario regalo. Esta sí que es una verdadera muestra de solidaridad. ¡Enhorabuena!”, comentó un usuario.

En verdad, este espacio en donde se ofrecen exquisitos platos, también desborda en calidad humana, sentido del trabajo, compromiso y amor por lo que se hace diariamente con esfuerzo, cariño y mucha dedicación.

 Don Florencio ahora tiene cientos de comensales, gracias a la solidaridad y el apoyo que un grupo de seres quienes demostraron su humanidad hacia el prójimo, en un acto que, de seguro, Walter nunca podrá olvidar. Comparte esta historia con tus amigos.

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