Entre lágrimas, una enfermera explica que es castigada por hacer lo correcto ante la pandemia

Devon Oechsle es enfermera y madre de familia. Nunca imaginó que tendría que enfrentar una situación tan difícil como lo ha sido la pandemia.

Su esposo trabaja como paramédico y esto hace que el trabajo de ambos los ubique en el frente de la batalla contra el COVID-19. Desde que las cosas comenzaron, su mayor preocupación era velar por el bienestar de su hija.

“Nadie está preparado para esto. No hay programa de enfermería ni escuela de Medicina en donde realmente te preparen para algo tan horrible como una pandemia”, reflexiona Devon.

Eliana es un muy joven para comprender todo lo que está sucediendo. Como todos los niños de su edad, adora esperar el momento en que sus padres lleguen a casa después del trabajo para compartir con ellos y que le lean un cuentos antes de dormir. Por desgracia, esto ya no es posible.

Eliana apenas tiene 3 años de edad.

Devon y su esposo tomaron la decisión de que Eliana pase los días en casa de una amiga. Desde que todo comenzó, sabían que este momento llegaría pero la alarma se volvió mucho más grande cuando Devon recibió la noticia de que había estado en contacto con un paciente que dio positivo para coronavirus.

“Nuestros trabajos son importantes ahora más que nunca. Significa que tenemos mayor riesgo de contagiarnos o de exponer a los demás a este virus”, dijo Devon.

Los padres de Eliana se sentaron junto a ella y le explicaron que pasaría varios días en casa de Anita. Desde entonces han sido días muy difíciles y sólo hablan con ella a través de FaceTime.

Para ellos ha resultado muy duro tener que pasar por situaciones tan devastadoras en el trabajo y no contar con el consuelo de abrazar a su pequeña.

“Esta es la cara de alguien que siente que está siendo castigada por hacer lo correcto”, dice Devon con lágrimas en los ojos.

Devon y su pareja han presenciado cosas que jamás pensaron y se les rompe el corazón cada vez que ven a alguien despedirse de un familiar.

“Es como si para ella fuésemos una fuente de veneno. No quiero que mi hija se enferme”, dice la dedicada enfermera.

Esta decisión tan difícil significa un verdadero acto de amor. Esperamos que las duras palabras de Devon hagan a muchos reflexionar y comprendan la importancia de mantener la cuarentena. Ella y su esposo son esenciales en esta lucha y están sacrificando muchas cosas para poder ayudar a los demás.

Comparte este testimonio para dar a conocer este enorme acto de amor. Quedémonos en casa por el bien de todos.

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