El severo juez de una competencia canina actúa ante una niña autista con su perrito de peluche

¿Quién no ha visto a un niño jugar con sus juguetes, sean estos sofisticados o rudimentarios, y sorprenderse de la seriedad con la que toma sus aventuras como si las viviera realmente? Para ellos su mundo imaginativo es una realidad.

Pues más aún lo es para un niño autista. Y eso lo entendió muy bien el juez de una competencia canina que dejó participar a una niña autista… ¡con su perrito de peluche! 

En un video, que se ha vuelto viral en las redes sociales, se muestra el noble gesto que tuvo un juez en una exhibición canina hacia una niña de aproximadamente seis años de edad.

Viendo que la menor ansiaba participar en el certamen, pero con un perro de peluche, el juez, al comprender su condición, accedió en un enternecedor acto de solidaridad. 

La niña se le acercó a uno de los jueces, completamente trajeado de rosado y le preguntó: 

«Señor, ¿puede mi perro concursar también?».

El juez corriendo con la niña y el perrito de peluche

Ante tanta convicción y seriedad de la menor, al juez no le quedó otra opción que aceptar. Entonces comenzó a inspeccionar al juguete como si fuera una mascota de carne y hueso.

Luego, le dijo a la niña que podía comenzar el recorrido con su perrito. Esta empezó a correr con su peluche atado y más atrás el juez también corría con ella.

«Es un juez muy comprensivo y amable. Darle la oportunidad a ella, es un acto de inclusión y amor», dijo una mujer que asistió al evento. 

Después que se divirtieron un mundo dando vueltas por la pista, el juez y la niña se dieron un efusivo abrazo. Ella estaba muy emocionada y él no cabía en su alegría por haber hecho una acción loable. 

En el mundo en que vivimos son pocas las veces que observamos gestos de profundo humanismo como este. Por lo general las personas andan cada una preocupadas por sus cosas, pendientes de sus intereses y no se detienen ni un segundo para colocarse en el lugar del otro. 

Este señor de traje y gorra rosada, realizó un acto de empatía con una persona que, por su naturaleza neurológica, no puede ser empática. Los niños autistas viven en un mundo muy personal, casi de aislamiento psíquico, que les hace difícil interactuar con los demás. No reconocen los sentimientos de los otros.  

Pero esta niña conquistó el corazón de todos los asistentes al concurso organizado por el American Kennel Club (AKC). Recordemos, por otra parte, que un niño autista no es sociable, por lo que el hecho de que a su mascota se le incluyera en la competencia canina le ayuda en su condición psicológica. 

 El abrazo entre el juez y la niña en un acto noble por parte del juez

Comparte con todos tus amigos y vecinos esta enternecedora historia y recuerda que ser empático significa ponerse en los zapatos del otro, comprender sus necesidades y apoyarlo de la mejor manera posible. En definitiva, es una verdadera muestra de amor. 

 

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