El desenlace del médico que quiso acompañar a su padre con COVID-19 hasta el final de su vida

Esta pandemia ha dejado a lo largo y ancho del mundo millones de historias conmovedoras, tal como la de este hijo que es médico y decidió encerrarse con su padre de 85 años contagiado de coronavirus pensando que podían ser sus últimos días de vida.

El doctor Tomás Piñero Portillo, director médico del Hospital Rambla de Santa Cruz de Tenerife, estuvo una semana con su padre, Tomás Piñeiro, en la clínica Quirón de Madrid después de que diera positivo de coronavirus.

«Si entras en la habitación con tu padre ya no podrás salir hasta que todo acabe«, fue la advertencia que le hicieron sus colegas médicos.

Sin pensarlo dos veces el doctor Tomás no dudó en hacerle compañía a su padre.

«Cuando me llamaron para contarme que estaba enfermo lo tuve claro, quería estar con él para acompañarle en lo que yo pensaba que era su final», cuenta el doctor Tomás.

Todo comenzó el 31 de marzo cuando el doctor Tomás recibió la llamada que hace algún tiempo estaba temiendo llegaría, su padre de 85 años había enfermado de coronavirus en la residencia madrileña donde vivía y sería trasladado a un centro de salud.

Sin dudarlo al día siguiente ya estaba en Madrid, compartiendo habitación con su padre aceptando quedarse encerrado ahí pasara lo que pasara.

«Solo quería estar con él, no dejarlo solo», dijo Tomás hijo.

Durante todo ese tiempo el resto de la familia estaba doblemente preocupada.

«Soy médico y sé cómo protegerme. Para no caer yo también extremé las medidas de higiene. Yo no tenía miedo por mí», agregó el doctor Tomás.

Realmente el temor de este hijo médico no era por él, pero sí por la salud de su padre.

«Tenía todo en contra para no superar esta neumonía», dijo el doctor Tomás.

Tomás padre padece varias patologías que pueden agravar el estado de los enfermos por coronavirus, a sus 85 años es hipertenso, diabético, obeso, tiene Parkinson y requiere una silla de ruedas para su movilidad.

Los primeros días fueron eternos y muy fuertes para este hijo que, a pesar de ser médico, no estaba en sus manos sanar a su padre, quien no estaba lúcido a causa de la fiebre alta.

«Pero curar también es el hecho de estar«, expresó el doctor Tomás.

En medio de crisis febriles muy altas no sabemos si el padre era consciente de que su hijo estaba con él, pero quizá sí lo sentía y gracias a eso empezó a mejorar.

«A los tres o cuatro días ya pudimos hablar y conversar un poco. Me di cuenta de que se alegraba mucho de que estuviera allí«, cuenta emocionado el hijo.

El personal médico estaba muy conmovido al notar en los ojos de este padre e hijo miradas de apoyo y de cariño.

Y después de ocho días pasó lo que todos pensaban que era imposible, Tomás padre mejoró tanto que le dieron el alta y pudo ir a su residencia a mantener otros 15 días de «cuarentena», para no contagiar al resto.

Tomás dio negativo en el test de coronavirus y se fue a Tenerife muy feliz para cumplir con su trabajo como médico, solo se permitió un tiempo para acompañar a su padre y traerlo de nuevo a la vida.

Esta es una de esas historias que necesitamos leer, compártela como un respiro de aire fresco en medio de esta crisis sanitaria que a veces nos hace perder la esperanza.

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