«Doné un pedazo de mí para salvarlo» – Visita a su hijo en el hospital vestido de Spiderman

El amor filial entre un padre y su hijo es inquebrantable, intransferible, dura toda la vida, e incluso la trasciende sin perder intensidad, más allá de las circunstancias que se puedan presentar a lo largo de los años.

Papá siempre ve en sus hijos su mayor logro y su más caro tesoro en la vida, y por ellos es capaz de hacer lo que sea y darlo todo, más allá del sacrificio que eso implique. El amor de un padre es inigualable, como esta historia sobre lo que un padre hizo por su hijito diagnosticado con leucemia demuestra.

A Enzo le fue descubierto el cáncer en enero de 2019 y requería con urgencia de un trasplante de médula ósea para lograr su recuperación. De inmediato, Douglas, su padre, supo que la búsqueda de un donante sería larga, por lo que decidió actuar en consecuencia y ser él mismo quien salvase a su pequeño.

“Su cura dependía de un trasplante de médula ósea. Y la búsqueda de un donante sería incansable. No podía esperar”, dijo

El gesto de Douglas fue uno de los más hermosos y nobles de desprendimiento que se pueden ver en la vida, y es que, hay que ser padres y saber en carne propia lo doloroso que resulta ver a un hijo en esa situación de convalecencia, sin poder salir jugar como los demás niños. Este papá genial se llevó la medalla de oro y afortunadamente resultó ser compatible.

Después de la operación, Douglas se vistió con el atuendo del Hombre Araña para ir a sorprender a su pequeño quien adora los superhéroes, sin sospechar que el verdadero y más poderoso de todos es su propio papá, aunque para este amante progenitor, el único héroe de esta historia sea su valiente Enzo.

“Siempre amó a los héroes y no sabe que el verdadero héroe de la vida es él mismo. Él es el ejemplo que me muestra cómo afrontar la vida en tiempos difíciles, con alegría y con una sonrisa en el rostro.

Es muy doloroso para un padre y una madre ver a un niño en esta situación y tener las manos atadas”, dijo Douglas Basso, padre de Enzo.

Y no hace falta mencionar la cara de alegría y emoción del pequeño cuando vio a su paladín favorito entrar por la puerta de la habitación del hospital de Curitiba, Brasil, donde lleva ya 30 días en observación.

“Para mi felicidad, el donante de esta médula fui yo. Gracias a Dios pude donar un pedacito de mí mismo para salvar a mi hijo. Este es el guerrero, el ejemplo para nosotros.

Ahora, seguimos el postrasplante, la atención y pronto estará completamente curado y volverá a su vida normal, como cualquier otro niño”, añadió Douglas.

Según la familia, las sesiones de quimio y radioterapia no han sido suficientes para erradicar la enfermedad del organismo de Enzo, por lo que después de algún tiempo tuvo que ser sometido a una gran cantidad de pruebas que demostraron que la leucemia había regresado.

Comparte con tus amigos esta historia que esperemos que tenga un final feliz para este pequeño que merece crecer rodeado del amor de su familia.

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