“Morir ya no es mi mayor temor”, el inspirador relato de una paciente con cáncer terminal

La gran certeza de la vida será siempre la muerte y, aunque, a algunos les acontezca a una edad más temprana, esta circunstancia es una verdad ineludible. Alrededor de este tema parece  siempre aparecer un aura tenebrosa, pero para alguien con un cáncer en etapa 4 significa que el asunto deje de ser un tabú y se convierta en una lacerante posibilidad.

Deborah James, una madre de 37 años rompe el silencio en desgarradoras reflexiones sobre cómo ha sido tener que aceptar que su mayor temor de niña, la muerte, se convirtió en su realidad más palpable.

En el 2017 Deborah fue diagnosticada con cáncer intestinal en etapa 3, lo cual le daba al menos una esperanza de vida y pensar en poder curarse. Sin embargo, al confirmar que su cáncer era de estadio 4, la posibilidad de un tratamiento para sanarla cambió a un tratamiento para calmar los dolores y asegurarle que, al menos, por un día más podría sobrevivir. Su vida depende de un milagro. 

“Cada nuevo formulario de consentimiento que firme antes de la siguiente ronda de tratamiento viene con advertencia y el descargo de responsabilidad de que no me curará, sino que apunta a controlar mis síntomas y extender mi vida. Eso está en marcado contraste con el primer formulario de consentimiento que firmé”, comentó la Sra. James.

Para Deborah la muerte dejó de ser un tabú hace algunos meses. Esto, gracias a la ayuda de una amiga que siendo paciente de cáncer de mama la hizo enfrentarse al tema y juntas asumir la posibilidad de la muerte. Deborah presencio la preparación de Rachel hasta el día de su muerte y ver cómo se apagaba lentamente la hizo saludar de cerca una cruda realidad.

“Mi amiga Rachael Bland cambió mi forma de ver la muerte. Ella me hizo ir ‘allí’, cuando realmente no quería ir allí”, comentó la Sra. James.

La vida y la muerte cumplen una función en una línea de vida y ambas son naturalmente
predecibles. Para un paciente con cuidados paliativos, naturalizar la muerte se convierte en una cuestión de supervivencia. De este modo lo ha comprendido Deborah desde el momento en que tuvo que despedir a su amiga. Ella, siempre consciente de su condición, prolongó sus momentos felices a pesar de la ineludible idea que iba a morir.

“He aprendido que los cuidados paliativos consisten en prolongar tu vida y ayudarte a tener mejor calidad de vida. Se trata de ayudarte a sobrellevar los síntomas y brindarte el apoyo físico y mental que necesitas en esos últimos días.”

Pero lo más duro, relata, no es haberse hecho consciente de que podría morir sino tener que
hacer conscientes a sus hijos. Hablar sobre su muerte con sus seres queridos es algo que
definitivamente la quiebra. Sin embargo, su amiga tenía un punto concreto que Deborah también aceptó: hablarlo es preparar a tus seres amados para ese momento.

“Al evitar hablar de la muerte, no podemos preparar a las personas que amamos y debemos prepararlos para que ellos que quedan en el mundo puedan recoger las piezas”, dijo Deborah.

Deborah ha recorrido un camino de aceptación y preparación para un punto inevitable en la vida de todos, pero que en su historia personal se ha presentado como un monstruo con colmillo.

The Sun

Mientras desafía el tema, esta madre se acostumbró paulatinamente a hablar de la muerte, y más abierta a ello, decidió escribir un libro sobre su enfermedad F*** You Cancer: How to face the big C, live your life and still be yourself (2018). Hablarlo le ha dado el impulso para continuar y hoy más que nunca Deborah se niega a renunciar a su vida.

El cáncer se ha convertido en la pesadilla de muchas familias. Este inesperado monstruo quiebra no sólo al paciente, sino a todos a su alrededor pero el ejemplo de Deborah puede dar aliento a más de uno. Comparte con tus amigos su historia.

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