Cruza un río en una balsa para entrar a otro país y abrazar a su madre tras 17 años sin verla

El río Bravo es uno de los caminos escogidos por muchos migrantes indocumentados que en medio de su desespero se lanzan a la aventura para tratar de llegar a tierras estadounidenses, son muchas las historias que allí se ciernen. Y una de ellas fue protagonizada por un menor de edad, lo que tuvo que hacer para ver a su madre después de tantos años conmovió a todos.

La vio por última vez cuando era solo un bebé

Cuando Diego Mata tenía meses de nacido su madre se vio en la necesidad de tomar una dura decisión que afectaría su vida. Luchando por sobrevivir en condiciones económicas nada aceptables en Guatemala y con pocas posibilidades de que mejoraran, la mujer se fue a Estados Unidos con el deseo de, más adelante, poder reunirse con su pequeño.

Pero no siempre las cosas salen como se planean y después de diecisiete años Diego se dio cuenta de que ya no podía esperar más, necesitaba reencontrarse con su madre. Así que después de pensarlo varias veces sabía que no le quedaba otra alternativa, y fue así como el 27 de marzo cruzó el Río Bravo en una balsa dispuesto a llegar a Maryland para conocer a su mamá.

“No la he visto desde que ella me dejó en brazos”, dijo Diego con tristeza.

El joven lo logró, la noche de su arribo se entregó a inmigración y de inmediato fue trasladado a un centro para menores que se encuentra ubicado en el Paso, Texas, allí permaneció retenido durante veinte días. Al salir, inició el viaje más esperado, que lo conduciría finalmente al encuentro con su progenitora.

Un reportero trasmitió su feliz encuentro, en la grabación se ve al jovencito con los documentos que le entregaron en inmigración y una pequeña bolsa que contenía un pantalón y unos calcetines, esas eran todas sus pertenencias, pero lo más valioso lo llevaba en su corazón.

“Estoy muy emocionado, muy feliz, muy contento. Estoy muy nervioso porque estoy a un par de minutos de mi mami”, expresaba el emocionado Diego.

Por fin pudo tomar el avión que lo conduciría a Washington, cerca de la media noche llegó al aeropuerto. No podía creer lo que estaba viviendo hasta que pudo ver a una mujer que lo esperaba, y corrió a sus brazos con lágrimas en los ojos, se abrazaron con fuerza expresando el amor y sentimientos que habían acumulado por tantos años.

“Yo quiero un futuro mejor para él ya que está en este país, voy a hacer todo lo posible por él”, dijo la feliz madre.

Los años de distancia entre los dos terminaron, ahora tienen un mundo por delante para disfrutar lo que no pudieron debido a las aciagas circunstancias que les tocó vivir a ambos. Y seguramente, a Diego le surgirán mayores posibilidades de salir adelante

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