Crea una fundación al ver a un niño que estaba solo en el hospital tras la muerte de sus padres

No son sus familiares, pero actúan como si lo fueran para acompañar a los niños que se encuentran solos en momentos muy críticos. A estos pequeños les tocó aprender demasiado pronto que la vida puede ser a veces muy difícil.

Si bien es cierto que existen organizaciones que hacen todo lo posible para garantizar que la estancia en el hospital sea lo más agradable para los niños, “Mamás en Acción” surge de una dura realidad que impactó a Majó Gimeno, y la llevó a tomar está altruista iniciativa.

La cautivadora historia de esta organización, supone una aportación de valor incalculable para la sociedad y comienza en 2013, de casualidad, cuando Majo estaba a punto de abandonar el hospital de la Fe, en Valencia, España, con su hija.

Antes de salir se fijó en un niño de la misma edad que su hija, un año y medio. El pequeño estaba totalmente solo en una habitación, algo raro y más con esa edad.

La hospitalización suele ser un evento traumático que genera miedo, ansiedad, incertidumbre y malestar.

“Me encontré con un niño que estaba solo en la habitación. A mí me había costado mucho ser madre, fue mi sueño cumplido, y no entendía como alguien podía abandonar a su hijo en un hospital”, confiesa Majo

Preguntó por el pequeño y la respuesta que recibió le encogió el corazón, los padres habían muerto, nadie ha podido acompañarle y la única visita que recibía era la de la enfermera, cuando hacía la ronda.

Una vez en casa, no podía dejar de pensar en aquel pequeño.

A la mañana siguiente, después de no pegar ojo en toda la noche, Majo se fue de nuevo al centro médico y se ofreció a cuidar del niño en el hospital.

El personal sanitario le dijo que no era posible dado que no pertenecía a una asociación que la respaldara, de hecho no existía alguna de tales características.

Por ello, además de sus funciones de madre, ideó y tomó las riendas de la organización sin ánimo de lucro “Mamás en acción”.

Tarea que requirió tiempo y esfuerzo con el fin de acompañar a los pequeños que han perdido a sus padres, o menores tutelados por el Estado (en ocasiones los técnicos de los hogares no pueden desatender al resto de niños que atienden) que en caso de necesitarlo, no cuentan con el acompañamiento y apoyo emocional de un adulto durante su estancia en el centro hospitalario.

Muchas madres y padres como Majo compaginan el trabajo, familia y voluntariado, hacen turnos para atender, cuidar y dar amor a estos niños, sin ellos, pasarían solos su estancia en el hospital.

Representa a veces un gran sacrificio, recompensado con el agradecimiento y afecto de estos niños que les dan fuerzas y motivación para continuar.

Ya suma 800 voluntarios actuando en cinco hospitales y siete hogares infantiles de Valencia, ha comenzado en la capital española con cerca de 200 miembros.

Desde que el ministerio del interior les concedió el título de asociación de utilidad pública de ámbito nacional, obtienen ayudas y tiene activos los programas: Curasana, Felicidades y El Desván.

Además de dar acompañamiento afectivo a los niños y apoyo familias con situaciones retadoras, celebran cumpleaños solidarios a los niños más desamparados, también recogen y almacenan productos de primera necesidad que proporcionan a las familias que más lo necesitan.

Con un corazón repleto de amor se da la mejor medicina porque la sonrisa de un niño no tiene precio. Compártelo.

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