Un inadecuado tratamiento de belleza en sus cejas arruina sus vacaciones soñadas

Colline Rees, de 37 años, es madre de tres hijos, ella soñaba con disfrutar unas vacaciones en Tenerife para descansar y despejar la mente después de un año de intensas jornadas de trabajo.

Destinó casi 3.000 euros para viajar junto a su familia a España y finalmente tener aquellos anhelados días de sol, playa y tranquilidad con su esposo Julian y sus hijos: Bailey, de 18 años, Morgan, de 15 y Ashton, de 12.

Cuando faltaba un día para el viaje, ella fue al salón Get Nailed en su ciudad natal de Llanelli al sur de Gales para someterse a un tratamiento estético tatuando sus cejas.

Lo que no imaginó es que no obtendría los resultados esperados, cuando sus familiares la vieron le dijeron que con sus nuevas cejas parecía uno de los personales del dibujo animado “Angry Birds”.

A pesar de que se avergonzaba de la apariencia de su rostro después de salir del centro estético con las cejas muy gruesas, oscuras y con una forma irregular llevó a cabo el viaje que tenía planeado.

Pero Colline no pudo posar en ninguna fotografía de las vacaciones familiares de las que hubiera querido atesorar recuerdos porque se sentía cómoda con su apariencia.

Tampoco pudo nadar en la playa porque no podía mojar sus cejas, así que tuvo que sacrificar sus ganas de disfrutar de un baño en el mar.

No sabía si reír o llorar. Todos mis amigos cercanos y mi familia decían que me parecía a los dibujos animados de’ Angry Birds’”.

Comentó que había esperado con muchas ansías su semana de vacaciones porque era la primera vez que visitarían un lugar fuera de Gales.

“Estábamos muy emocionados de poder volar a un lugar nuevo. Después de ver mis cejas estaba devastada, me impidió disfrutar a plenitud del viaje”, relató Colline.

“Traté de asumirlo de la mejor manera posible por mis hijos, tuve que sentarme y permitir que ellos se divirtieran en la playa sin mí. Tenemos que trabajar muy duro todo el año para ir de vacaciones y fue terrible”, comentó ella.

Ella confió en la esteticista que le haría el tratamiento en sus cejas tatuando un diseño que luciera natural y acorde a su rostro.Cuando se vio en el espejo notó que le faltaba la mayor parte de su ceja izquierda. “Estaba mortificada, me quedé absolutamente horrorizada”.

“Le dije a la chica: ‘¿me estás tomando el pelo, es una broma?’”, relató Colline.

La empleada del centro estético lamentó el resultado y le dijo que lo sentía mucho, que se había equivocado, intentó justificarse por su error.

Cuando Colline era adolescente sufrió alopecia, afortunadamente logró recuperarse, pero con frecuencia tatuaba sus cejas porque le hacía tener más confianza en sí misma enmarcar su mirada de esta forma.

Al ver cómo quedaron sus cejas rompió en llanto, otra esteticista intervino y se ofreció a arreglar las cejas de Colline, usó un poco de tinte después de la aprobación de ella.

Se sentó por segunda vez confiando en el centro estético porque no pensó que podrían volver a equivocarse, pero sus cejas pobladas fueron remarcadas con tinta negra.

Colline contactó de inmediato a su hermana Paula a través de una vídeo llamada mientras lloraba, intentó quitarse el tinte de color negro usando toallitas. Como el material usado para pigmentar sus cejas se había secado no pudo retirarlo.

Como sus cejas habían sido depiladas, el tinte se aplicó directamente sobre su piel, tuvo una reacción alérgica y se hinchó esa área de su rostro.

En medio del desespero que sentía publicó un mensaje en Facebook junto a su foto para pedir ayuda.

Julian, el esposo de Colline, incluso se tomó el tiempo de ver un tutorial para ayudarla a maquillarse durante las vacaciones.

Tras esta amarga experiencia ella afirmó: “Nunca iré a un sitio estético para arreglar mis cejas”.

El salón en el que atendieron a Colline en el Reino Unido no se ha pronunciado al respecto a pesar que desde que se difundió el caso ha causado revuelo en las redes. Compártelo

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